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Sacerdote lleva al Santísimo Sacramento a pacientes con COVID-19

Santísimo Sacramento
El P. Salinas lleva al Santísimo a todas sus visitas hospitalarias. Foto p. Jesús Salinas/Cortesía

El sacerdote mexicano Jesús Salinas, de la Diócesis de Ciudad Juárez, da atención espiritual a pacientes y sus familiares.

La inquietud de hacer “algo más” tanto por los pacientes como por el personal de salud, fue lo que orilló al presbítero Jesús Salinas, de la Diócesis de Ciudad Juárez, a llevar al Santísimo Sacramento a los hospitales.

“La contingencia sanitaria por el COVID-19, cambió la vida de todos. En las noticias veía el valor con el que los médicos, enfermeras y el personal de los hospitales se arriesgaban y daban todo por atender a los pacientes, y me pregunté: y ¿quién vela por su bienestar espiritual?”, comenta el padre Salinas, quien es vicario en la Parroquia del Señor de la Misericordia en esa diócesis.

El padre Salinas en su primera visita a hospital COVID. Foto P. Jesús Salinas/Cortesía

El llamado de Dios

Asegura que al principio tuvo muchas dudas, e incluso pensó que era un capricho; sin embargo, a través de la oración y discernimiento pudo comprender que era un servicio al que Dios lo había llamado.

“Dios me facilitó el camino. Pregunté en la clínica 66 del IMSS, -hospital especializado en atender enfermos de COVID-19 en Ciudad Juárez-, si podía dar atención espiritual, al día siguiente me llamaron para decirme que podía ir, pero que tenía que tomar capacitación; y así comenzó esta experiencia”.

El 10 de abril fue el día de su primera visita. “Ese día no entré al área COVID, sólo los bendije con el Santísimo a través de un cristal, y pude hacer oración con trabajadores del hospital y con familiares de los enfermos. Ahí me pude dar cuenta de que en los hospitales hay una gran sed de Dios”.

El sacerdote ha tenido la oportunidad de recorrer con el Santísimo todos los rincones de esas clínicas.

El sacerdote llevó también la imagen de la Divina Misericordia. Foto P. Jesús Salinas/Cortesía

“El 17 de abril regresé a la misma clínica, pero ahora a hacer una vigilia de 12 horas que inició a las 9 de la mañana. Hice oración con todo el personal, tuvimos Misa y expuse al Santísimo. Fue un día muy hermoso, pues me tocó presenciar el alta de cuatro pacientes del área COVID, quienes lo primero que vieron al salir fue a Cristo Eucaristía, a todos nos ganó el llanto”, señala el padre Salinas.

Su primer ingreso al área COVID

El primer ingreso del padre Salinas al área COVID del hospital fue el 22 de abril, “sólo vi a seis pacientes, pero fue una experiencia muy fuerte. En todo momento el personal médico me acompañó, me sentía seguro porque ellos estaban protegiendo mi parte física y Cristo Eucaristía nos protegía en la parte espiritual”.

Las visitas posteriores continuaron y los pacientes también aumentaron. En una ocasión el padre visitó a 120 enfermos. “Ese día fue el más duro y cansado. Llegué a las 7 de la mañana a dar Misa, luego me preparé para entrar al área COVID. Había muchos enfermos graves. Vi que a uno lo estaban atendiendo médicos y enfermeras, así que decidí no interrumpir e impartir la bendición a otro paciente, a los dos minutos voltee para ver si lo podía asistir espiritualmente, pero ya había fallecido”, comenta el vicario.

La vocación

El padre Jesús no ha sentido temor, sino agradecimiento con Dios porque, asegura, le ha permitido encaminar un alma a Él, además de ser vehículo para dar fortaleza y consuelo en los últimos momentos de la vida de una persona.

“No se han ido en el desamparo y Dios ha puesto los medios para que yo pueda hacer esta labor y me ha permitido amar, aún más, el Sacramento de la Unción de los enfermos. Nadie sabe ni la hora ni el día en que partirá a la casa del Padre, por ello cada día debemos estar bien con nosotros y con Él”.

“Cuando me ordené, quise adoptar la imagen del pelícano, pues es la que reflejaría la manera en la que me gustaría vivir mi sacerdocio. Este animalito dentro de la simbología católica es la Eucaristía y en la vida silvestre alimenta a sus crías con pequeños peces, pero cuando no encuentra, se hiere el pecho y les da su sangre como alimento; por ello creo que Dios me tomó la palabra muy en serio”, concluyó el padre Jesús.

Procesión con el Santísimo, diócesis de Ciudad Juárez. Foto: El Diario de Juárez

Unión y trabajo en equipo

A decir del pbro. Mario Manríquez, vicario de pastoral de la Diócesis de Ciudad Juárez y párroco de la Sagrada Familia, señaló que la labor del p. Jesús es sólo un ejemplo de las acciones que se han logrado en esta y otras diócesis, gracias a la unión de sacerdotes, laicos y la comunidad.

“Logramos que un canal de televisión abierta transmitiera la santa Misa diariamente en punto del medio día, pues estamos conscientes de que las personas de la tercera edad no manejan muy bien las redes sociales; la liturgia es celebrada por diferentes sacerdotes de la diócesis”, señala a Desde la fe.

“Para acompañar a quienes perdieron a un familiar, en las funerarias logramos que transmitieran la Misa a través de un enlace que nosotros les proporcionamos para que los dolientes participen, pero no sólo es verla, sino que también interactúen en la liturgia”, comenta el vicario.

Añade que, gracias a la generosidad de las personas, diariamente recaudan una tonelada de alimentos con las que forman despensas que las reparten en las comunidades más necesitadas de la diócesis, este programa se llama “Todos en la misma barca”.

“En la parroquia de la Sagrada Familia continuamos con el Sacramento de la Confesión, pues es una necesidad imperante en nuestros feligreses. Sin bajarse de su auto, las personas pueden confesarse con un sacerdote, el cual está con tapabocas, mascarilla y guantes, para evitar cualquier contagio. Asimismo, hemos hecho procesiones con el Santísimo Sacramento, teniendo siempre en cuenta las debidas precauciones. Hemos logrado mucho con el trabajo en equipo, en unidad. Esto es una gran enseñanza para todos”, finaliza.

Fuente: Desde La Fe

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