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Por qué esta imagen de monjas en las elecciones emocionó a México

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Courtesy Sor Emely Maria, Santísimo Salvador

Ser funcionario de casillas en Tijuana puede ser muy peligroso, pero estas monjitas de clausura no dudaron en ofrecerse para garantizar el derecho de sus conciudadanos a votar

El pasado domingo en México se llevaron a cabo elecciones electorales, para algunos las elecciones intermedias más importantes de la historia, donde se eligieron gobernadores, diputados y alcaldes. 

Ese día rápidamente se hizo viral en todo México, una foto donde aparecían unas monjitas como funcionarias de casillas. 

En México el día de las elecciones las casillas las administran los ciudadanos, es un servicio voluntario y apartidista para que se lleven a cabo las votaciones. 

Nadie sabía quienes eran esas monjitas, algunos de hecho pensaron que era una broma o  fake esa foto, pero Aleteia investigó y dio con el origen de las fotos de las monjas funcionarias de casillas. 

Así descubrimos la historia y la razón de por qué estas monjitas (que no solo fueron tres sino catorce) decidieron participar como funcionarias de casilla. 

En esta entrevista podrás conocer a tres de estas humildes hermanas que valientemente decidieron ser funcionarias de casillas hasta pasadas las 11 de las noche del pasado domingo 6 de junio, en una zona donde el narco y la delincuencia organizada cometen atrocidades, descuartizan, derraman sangre, donde las rafagas y balaceras zumban y generan terror. Ellas desde temprano se encargaron de organizar las casillas para que todos los ciudadanos de su comunidad  pudieran votar. 

– Muchas gracias, hermanas, por concedernos esta entrevista para Aleteia. Primero que nada, ¿cómo se llama la congregación a la que ustedes pertenecen, quién la fundó y cuál es su carisma?

Somos la Orden del Santísimo Salvador y Santa Brígida. Nuestra fundadora es santa Brígida de Suecia en el año 1370.

Nuestro carisma es contemplar a Jesús crucificado, acompañarlo presente en la Eucaristía. Nosotras somos de vida contemplativa, de claustro.

Somos Madre Verónica María del Espíritu Santo, 28 años y de Tijuana, Baja California; sor Alma Leticia de San Agustín, de 34 años, de Torreón Coahuila; y sor Emily María del Santísimo Salvador, 27 años, de Guerrero.

– ¿Qué sucedió con ustedes el pasado domingo 6 de junio? Para México fue un día de fiesta cívica y se realizaron votaciones. ¿Cómo lo vivieron ustedes? ¿Salieron del claustro y fueron a votar?

A nosotras desde siempre se nos ha formado en que debemos cumplir con nuestro deber cívico, que es la votación. Entonces el domingo tratamos de salir muy temprano del monasterio, alrededor de las 7:30 de la mañana. Fuimos a las casillas electorales para realizar nuestra votación, cumpliendo con nuestro deber.

Pero estando allá, siendo como las 8 de la mañana, nos dimos cuenta de que había un poquito de desorden porque no habían llegado los funcionarios de casilla.

Había muchas personas haciendo fila; entonces las encargadas del INE (Instituto Nacional Electoral) y del IEEBC (Instituto Estatal Electoral de Baja California) nos preguntaron a los que estábamos allí si alguno quería apoyar como funcionario de casilla, y muchas personas respondían que tenían mucho trabajo y que no podían permanecer ahí.

Nosotras pensamos que quizá faltaba solamente algún funcionario, pero resultó que en todas las casillas electorales, que eran 7, faltaban miembros, y nos estaban diciendo que por eso no podían empezar las votaciones. Estuvimos esperando cerca de 1 hora y media para ver si llegaban los que debían estar de funcionarios, y ya nos vimos en la necesidad de apoyar a los que sí llegaron a las casillas para que pudiera haber elecciones en este lugar.

Lo triste es que muchas personas se estaban retirando porque tenían que cumplir con su trabajo y no podían permanecer ahí mucho rato hasta que se pudieran abrir las casillas.

Nosotras quisimos ayudar. Ante todo tenemos el voto de obediencia, así que primero le dijimos a nuestra abadesa la situación que se estaba presentando. Éramos 14 las hermanas las que estábamos ahí, y habíamos pensado volver pronto al monasterio para que después fuera a votar el resto de las hermanas.

Entonces nuestra abadesa nos dio permiso para ayudar en las casillas. De las 14 hermanas que estábamos ahí, la mayoría son muy jovencitas, las hermanas que están en la etapa de juniorado y otras de votos perpetuos.

Así que estuvimos ayudando como funcionarias de casilla. Estuvimos ahí desde las 8 de la mañana hasta casi las 11 de la noche, apoyando en todo lo que pudimos; algunas como secretarias; otras como escrutadoras; algunas ayudando al presidente de casilla. Más que nada cumpliendo nuestro deber de ciudadanas mexicanas.

Desde que ingresamos al monasterio siempre se nos ha formado en eso: que somos monjas pero que también somos mexicanas y que debemos cumplir nuestros deberes con nuestro país. Por eso que con muy buen corazón y con toda la intención de ayudar decidimos apoyar el domingo 6 de junio en las elecciones que se llevaron a cabo.

– ¿Qué pasó con los ciudadanos cuando veían que estaban unas religiosas, unas monjitas (como se les dice cariñosamente), atendiendo la casilla? ¿Qué comentarios recibieron?

Sí tuvimos buenos comentarios, pero también críticas: algunas personas decían: “Mejor me hubiera disfrazado de monja para entrar primero”, en vez de preguntarnos qué estábamos haciendo ahí, pues al fin de cuentas estábamos apoyando en la casilla.

Otros sí se molestaban diciendo que qué estábamos haciendo ahí. Pero muchas personas nos decían, y era bonito escucharlas, que éramos enviadas de Dios, que los habíamos salvado, que si no hubiera sido por nuestro apoyo se hubieran cerrado las casillas. Y la verdad es que hubo casillas en las que las monjitas nos ocupamos casi completamente, sólo con una persona seglar y las demás puras religiosas atendiendo. 

Entonces, en general, recibimos comentarios positivos de que, si no hubiéramos estado, no hubieran podido llevarse a cabo las elecciones en aquellas casillas, y que Dios nos había enviado para eso.

– ¿Entonces cuántas de ustedes estuvieron en casillas, y en cuántas casillas?

Fuimos 14 hermanas a esa hora a votar, y todas nos quedamos. En unas casillas había de 2 a 3 hermanas, pero había otra en que había 4 religiosas y un solo seglar, el cual estaba haciendo la función de presidente, mientras que la primera secretaria, la segunda secretaria y las escrutadoras eran monjitas.

En mi caso, en la casilla donde me tocó, yo era la única religiosa; y hubo otras dos personas que estaban en la fila y que, después de las invitaciones que se nos hicieron, también quisieron participar. Pero, en promedio, por casilla había de 1 a 2 hermanas como funcionarias.

– Como estuvieron ahí todo el día, ¿quién les llevó de comer?, ¿quién las atendió?

Cuando salimos a votar no habíamos desayunado; pero, cuando obtuvimos la licencia de la Madre abadesa de quedarnos, pues las otras hermanas del monasterio se pusieron a cocinar y fueron a repartirnos algo que pudiéramos comer en la mañana.

Ya para la hora de la comida los del INE sí nos ofrecieron comida en la casilla en donde yo estaba, y en las otras sí les llevaron comida. También hubo gente que les ofreció de comer; pero nuestras hermanitas ya nos habían ayudado en ese sentido, llevándonos más comida durante el día para que no estuviéramos padeciendo hambre.

También fue una labor bonita porque, de la comida que nos llevaban a nosotras, como a algunos de los otros no llevaban su comida, nosotros les pudimos repartir.

En nuestra comunidad ese día había venta, nos tocaba vender tamales para sustentarnos; entonces nos llevaron algunos para nosotras, y a la vez nosotras compartimos con los otros funcionarios de casilla, lo mismo que galletas y lo demás de nuestra comida.

– ¿Hicieron alguna oración durante la jornada electoral? ¿Fueron a Misa?

Como monjas estamos conscientes de que debemos cumplir con nuestra vida de oración. Nosotras salimos directo en la mañana para las votaciones, y nuestra intención era regresar pronto al monasterio para continuar con nuestra vida diaria.

Teníamos la Santa Misa a las 12:30; entonces las que estuvimos en las casillas tristemente no pudimos participar en la Misa, y ésa era una de las preocupaciones que teníamos, porque sabíamos que si apoyábamos debíamos permanecer ahí hasta que terminara.

Habíamos pensado que quizá, terminado el proceso electoral, íbamos a tener la oportunidad de asistir a Misa más tarde. Eso fue lo triste en nuestro caso, porque uno como católico tiene el deber de asistir a Misa, es un Mandamiento de la Iglesia.

Fue parte del sacrificio, además de nuestro trabajo, que fue un día muy pesado, y se le ofrecimos al Señor por nuestro país: el no poder asistir a la Santa Misa y el tener que estar ahí todo el día. 

Pero cada una, en nuestra casilla, estuvimos orando para que nuestro Señor concediera a nuestro país ir por el buen camino, que iluminara a las personas que estaban votando; y que iluminara al gobernador, alcaldes y diputados por los que se estaba votando.

Nosotras, por el hecho de que somos consagradas, todo lo que hacemos en el día está consagrado, incluso lo que que hicimos el domingo pasado sin que estuviera planeado; lo entregamos a Dios como un sacrificio y una oración por nuestro país.

– ¿Qué esperan ustedes del pueblo de México después de estas elecciones?

Esperamos que el pueblo de México vuelva a nuestro Señor, y que vuelva a nuestra Señora, que decidió quedarse entre nosotros.

Fue triste ver la desesperación de las personas que ya querían irse pero que no querían apoyar al final de cuentas; unos a otros se gritaban, mientras los del INE trataban de controlar la situación pero no podían. Fue entonces cuando nosotras dijimos que queríamos ser un apoyo para nuestra comunidad, para nuestro país.

Muchos piensan que la vida consagrada, principalmente la vida de claustro, no sirve de nada, porque nada más estamos aquí encerradas; pero creo que el pasado día domingo fue una de las pruebas de que la oración da fruto y de que estamos al servicio de los demás.

También fue triste ver que faltó muchísima gente para votar, que haya tan poco interés en México por participar en las elecciones; ver que se diga que se quiere un cambio por el bienestar de todos pero que no se ejerzan nuestros derechos.

Los invitamos a eso: que si todos queremos lo mejor para nuestro país, y si todos realmente buscamos la paz, buscamos el bien, y se nos está ofreciendo un medio para hacerlo, entonces que lo hagamos de forma pacífica, de forma libre. Pero el domingo, que era un día tan importante, al ver cuántos faltaron a votar, sí fue muy triste; y la mayoría de los que no votaron son jóvenes, lo que es todavía más triste, porque la juventud es nuestro futuro, y casi no vimos su presencia: ¿Dónde están los jóvenes?

De nuestra comunidad puedo decir que la mayoría son hermanas jóvenes: de 20 años, 21, 18 o 19; y que también quieren cambiar el mundo, también quieren la paz para el mundo, y están haciéndolo aquí con nuestra oración.

– Se hizo viral la foto del lugar donde ustedes estaban, como un emblema del buen ciudadano católico. ¿Quieren agregar algo más?

Quisiera aclarar una cosa: muchos nos preguntaron el domingo por qué no habíamos tomado el curso de capacitación para participar como funcionarias en las casillas.

También quiero agregar que, gracias a Dios, nuestra comunidad está muy relacionada con los temas electorales, ya que nosotras ejercemos ese derecho dentro del monasterio; entonces, cuando se vio la necesidad de que participáramos en las casillas, todas sabíamos de lo que se trataba, todas sabíamos lo que era un escrutador, el trabajo que debíamos hacer y cómo debíamos de apoyar y cómo se cuentan los votos.

Todas sabíamos de la importancia de esto, pero de todos modos preguntamos a los compañeros y a las encargadas del INE qué era lo que debíamos hacer, y revisamos rápido los manuales.

Estuvimos ahí apoyando, no solamente llenando un hueco; estuvimos buscando ayudar de la mejor manera en todo lo que se necesitara. Creo que es algo que hay que aclarar.

El domingo también fuimos testigos del trabajo de nuestro pueblo mexicano; yo veía a las encargadas del INE y de los institutos electorales  muy cansadas; la verdad son personas que están realmente comprometidas con el país. Y a los demás funcionarios de casilla que sí asistieron y que llegaron muy temprano.

Igualmente hay que dejar claro que hubo otras personas muy comprometidas, y me admiró que apenas se debían estar abriendo las casillas y ya había personas ahí. También la preferencia que se daba a los ancianos, y el apoyo a las personas con discapacidad. A mí eso me deja ver que en nuestro país todavía tenemos valores y nos apoyamos y buscamos la manera de salir adelante. Y descubrir eso también nos enriquece a nosotras.

Somos monjas de clausura, así que sí estamos todo el tiempo en el monasterio, llevando nuestra vida de oración, aunque claro que también tenemos otras actividades, entre ellas la de ganarnos el sustento diario por medio de los productos que elaboramos.

Y esta vez pudimos compartir un poquito de nuestra vida diaria dando testimonio de nuestra fe a todo el que se nos acercaba, y buscamos aliviar su carga con nuestro apoyo.

Regresamos muy cansadas, y con algunas cosas que observamos pudimos ver la realidad de nuestro país, pero eso nos va a motivar a orar mucho por el pueblo mexicano. Ya lo vimos, estuvimos ahí presentes y comprometidas para el bien de nuestro país.

Estamos comprometidas con el bienestar de nuestro país, estamos comprometidas con la Iglesia, y como religiosas de vida contemplativa somos un pulmón para la Iglesia y en especial para la Iglesia de México. 

Sepan que cuenten con nuestro monasterio para el bien de nuestro país y para el bien de las almas. Para Dios no hay ninguna coincidencia, por eso el pasado domingo algunos se nos acercaron para pedirnos oraciones.

– ¿Quién les tomó la foto y quién la compartió en redes sociales? ¿Ustedes tienen teléfonos celulares y redes sociales? No sé si ustedes estaban enteradas de que por todos lados los grupos católicos empezaron a compartir esa foto en las redes.

Nosotras sí tenemos redes sociales para la promoción vocacional; y también con esta pandemia tuvimos que usarlas más para poder hacer las ventas de nuestros productos. Tenemos Facebook, Instagram y YouTube.

Y la foto yo la tomé (sor Ema); se la envié a mi abadesa para decirle que ya estábamos ejerciendo, y ella se la compartió a su hermana, quien a su vez la compartió con el Frente Nacional por la Familia, y de ahí se hizo viral.

– ¿Por qué creen ustedes que faltaron tantos funcionarios que ya estaban asignados a las casillas donde ustedes apoyaron? 

La zona en que estaban esas casillas es una zona peligrosa, meses atrás se había desatado la violencia; eso nos hizo pensar a nosotras que quizá muchos de los que estaban como funcionarios probablemente por eso no asistieron. 

– ¿Qué tipo de violencia?

Ha habido balaceras; sobre todo por donde está la escuela donde se instalaron las casillas en que estuvimos sirviendo. Nuestra abadesa estaba muy preocupada, y gente de nuestra orden fue en muchas ocasiones a ver que estuviéramos bien; y, cuando, terminamos, nos sacaron de ahí. Porque muchas de las personas que viven cerca estaban preocupadas por nosotras  y nos insistían: “Ya váyanse, que esta zona es peligrosa”.

– Como ustedes dicen, con Dios no hay coincidencias. La delincuencia organizada ha sembrado mucho miedo entre la ciudadanía, que llega a decir: “No tiene caso que votemos”. ¿Les tocó la gracia de ser signo de la luz del Espíritu Santo, mientras Dios las protegía?

Nos importa mucho tener presencia en medio de nuestra comunidad, para mostrar a nuestro Señor ante tanta necesidad que hay en el mundo. Y seguramente Dios ya tenía planeado esto.

Y esperemos que nuestro testimonio suscite que la gente se interese más por el país, al ver que las monjitas de clausura tuvimos que salir a servir. Si Dios lo suscitó y lo permitió, esperamos que la ciudadanía despierte, porque nuestro país está muy necesitado de que los ciudadanos salgamos a defenderlo y a dar buen testimonio.

Fuente: Aleteia

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