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La épica historia de Nuestra Señora de la Victoria.

épica historia

Luis Antonio Barrera

Hoy, 7 de octubre, celebramos a Nuestra Señora del Rosario y todo el mes es dedicado al santo rosario, pero…¿Conoces la historia detrás de esta festividad de la Iglesia?

Durante el siglo VIII los musulmanes comenzaron su expansión y conquista a la península Ibérica. Los cristianos de aquella región  pasaron 700 años bajo el dominio de los musulmanes, durante este tiempo  buscaron reconquistar sus tierras hasta lograrlo, después de múltiples batallas. Esta lucha llevó al martirio de un buen número de fieles cristianos. 

Sin embargo, la conquista de los Otomanos (es decir, los musulmanes) siguió su curso por Europa, haciendo que otras regiones permanecieran débiles ante  la guerra. Es el caso de Venecia que además pasaba por malas cosechas y hambruna, y que simultáneamente fue atacada por los Otomanos. En esta situación tan deplorable, Venecia pidió ayuda urgente al estado pontificio, que en ese entonces gobernaba el papa Pío V, quien a su vez pidió ayuda a España.

España, Venecia y los Estados Pontificios formaban parte de la llamada “Liga Santa”, formada para hacer frente a los musulmanes. Es por ello que España envió una armada poderosa contra la armada enemiga. En la Liga Santa también se encontraban  la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya. Entre todos los aliados lograron reunir 198 galeras y cerca de 91.000 hombres. Aún con esto,  la Liga Santa se encontraba en una clara desventaja, pues la armada Turca era de 210 galeras y cerca de 120.000 hombres, de los cuales todos eran combatientes, a diferencia de la Liga Santa, de los cuales sólo 20.000 hombres eran soldados.

Ante este panorama la derrota parecía inminente, por eso el Sumo Pontífice Pío V encomendó a los hombres del ejército católico bajo la intercesión y cuidado de la Santísima Virgen María.

El 7 de octubre de 1571, durante las primeras horas de la mañana, se levantó  la bandera enviada por el papa, con la imagen de Cristo crucificado y de la Virgen. Los generales cristianos dieron una señal a sus soldados y estos cayeron de rodillas ante el crucifijo, continuaron en esa postura de oración hasta que las flotas enemigas se aproximaron. La batalla duró hasta la noche de ese día, mientras en el Mediterráneo se libraba la última gran batalla naval de la historia. En Roma el papa Pío V rezaba junto a miles de fieles, con gran fervor, el santo rosario. El papa no cesaba de pedirle a Dios, con manos elevadas como Moisés  (Éx 17, 8-12), por los valientes soldados cristianos y la victoria sobre sus enemigos.

Horas más tarde, sin tener aún noticias de la batalla, el Papa salió a anunciar la victoria del ejército cristiano, con total confianza en la intercesión de la Virgen. Tiempo después, la confirmación de la noticia llegó al Sumo pontífice:  la Santísima Virgen había concedido la victoria a los cristianos.

De allí en adelante, Pío V consagra el 7 de octubre como festividad a Nuestra Señora de la Victoria, en agradecimiento a la Virgen María y su poderosa intercesión.  Tiempo después, el Papa Gregorio XIII modificó el nombre de la solemnidad por el de “Nuestra Señora del Rosario”, ya que fue gracias a la recitación de miles de rosarios rezados a la Virgen como se consiguió vencer la batalla en Lepanto. Actualmente aún celebramos este día, amparados a la Virgen del Rosario.

Entre algunos datos interesantes en torno a la batalla encontramos que: Miguel de Cervantes, autor del Quijote de la Mancha, participó en la batalla, resultó herido y perdió la movilidad de su mano izquierda, lo que le valió el sobrenombre del “manco de Lepanto”. Él calificó la batalla como: “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”. Además, la reliquia más importante de esta batalla es el Cristo de Lepanto que se encuentra en la Catedral de Barcelona.

Sin duda esta historia nos deja la lección de ampararnos en todo momento a la intercesión de Santa María, aún en las peores batallas y peores panoramas. Al igual, que mantenernos fieles al rezo del santo Rosario, aprovechemos este día para ofrecer un rosario por las causas más difíciles y en agradecimiento a nuestra Madre Celestial.

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