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El hombre en lancha que ayuda a damnificados… ¡Es sacerdote!

Casa Blanca
P. José Del Carmen Aquino García

En varios videos grabados por los propios damnificados en Tabasco aparece un hombre joven, con short, playera y gorra amarilla, auxiliando a las familias.

A la comunidad de Casa Blanca, en Villahermosa, Tabasco, no le ha ido nada bien en esta temporada, pues a la pandemia de COVID-19 ahora se suman los frentes fríos y las tormentas tropicales, que han provocado severas inundaciones y cientos de damnificados.

En las últimas semanas, los medios de comunicación han dado cuenta de cómo las familias buscan salvar sus pertenencias ocupando las azoteas de las casas o huyendo a lugares más seguros, con aparatos eléctricos, bolsas de ropa e incluso muebles, llevados sobre sus hombros o en lanchas rentadas.

Pero también, en varios videos grabados por los propios vecinos y que circulan en las redes sociales, aparece un hombre joven, descalzo, con short, playera y gorra amarilla, auxiliando a las familias damnificadas con una simple lancha de remos. ¿Quién es ese individuo?

Se trata del párroco de la comunidad, el padre José del Carmen Aquino García, de 31 años de edad, quien desde que amanece hasta que el sol se pone, auxilia a los vecinos espiritual y materialmente.

Cientos de familias afectadas

El párroco de Casa Blanca -1ª y 2ª sección– conoce muy bien a su comunidad, pues sus tres años de ministerio sacerdotal los ha dedicado a ella. Prácticamente desde su ordenación fue enviado por su obispo a atender la Parroquia de San Juan Bautista y la Capilla de la Divina Providencia, dentro de la misma demarcación.

En entrevista para Desde la fe, el padre José del Carmen Aquino García explica que la comunidad está conformada en su mayoría por tabasqueños, pero también hay muchos chiapanecos, poblanos y veracruzanos que alquilan viviendas ahí, pues el mercado de Villahermosa les queda relativamente cerca para vender los productos de sus regiones.

La colonia está ubicada en una zona baja que en temporada de lluvias se inunda; sin embargo, es cuestión de unas horas para que el agua desaparezca. El asunto –dice el sacerdote– es que este año el exceso de lluvias provocó que la laguna “El Negro”, que sirve como vaso regulador, se desbordara, provocando las inundaciones.

“El problema es que, a pesar de que ayer y hoy no llovió, el agua sigue subiendo. En algunos lugares ha superado el metro y medio de altura; y aquí en la parroquia estamos inundados unos 80 centímetros”, explica.

Lo aprendió en la niñez

Ante la desesperanzadora situación que viven los habitantes de Casa Blanca, el sacerdote decidió pedir prestada una lancha con remo para poder auxiliar a las familias, en la medida de lo posible, pues son muchos los damnificados.

“La lancha con remo es el único medio que puede funcionar en esta situación que estamos viviendo. Debo decir que se me facilitó pues aprendí a usarla desde que era niño”.

Cuenta que el terreno donde vivía con sus padres solía inundarse, y de vez en cuando era necesario hacer uso de una lancha para poder salir a trabajar al campo; también ayudaba a su padre en la pesca. Y esto le permitió, años más tarde, trasladarse a lugares de misiones cercanas a los ríos. La lancha con remos, pues, no le es ajena.

El apoyo que brinda a los damnificados

“Estoy brindando un apoyo espiritual y asistencial. Ayer tuve la oportunidad de asistir a un enfermo en su casa y celebrar la Misa de un difunto, y para hacerlo tuve que utilizar la lancha. Pero por lo general apoyo a los damnificados trasladándolos de un lugar a otro, ya sea para que consigan agua potable o alimentos, o para sacar a personas y cosas de las casas y llevarlas a un lugar más seguro”.

El padre José del Carmen explica que, debido al tiempo que lleva ya esta situación, hay personas que ofrecen este servicio de traslado a los damnificados pero cobran. “Nosotros no lucramos con este servicio; al contrario, por la situación que estamos viviendo, no tenemos otra cosas que darles, más que esta ayuda”, dice.

La Capilla de la Divina Providencia, donde se encuentra la casa sacerdotal, también se ha inundado. Era de noche y estaba solo, por lo que al sacerdote únicamente le dio tiempo de sacar y resguardar al Santísimo Sacramento y algunos objetos litúrgicos.

“Prácticamente han quedado dañadas las bancas del templo, los muebles de la sacristía, herramientas de trabajo, e incluso el vehículo parroquial. Gran parte se va a perder”, señala con tristeza.

Toda la diócesis está igual

Hasta el momento, el padre no ha recibido ayuda de la Diócesis de Tabasco –refiere– ya que, debido a la situación de confinamiento, la propia diócesis tiene problemas para sostenerse. De hecho, el joven sacerdote había logrado costear los gastos de la parroquia cocinando y vendiendo tamales, pescado frito y pollos.

“Todas las parroquias de la diócesis están en esta misma situación complicada. La única ayuda que hemos tenido es la de Dios“.

–¿Cuál es su plan para mañana, padre?

–Mañana, y todos los días, seguir ayudando, pues la gente me pide que los saque con la lancha a hacer su mandado dese las 6 o 7 de la mañana. Trabajo en ello todo el día. Sólo vengo a la parroquia a comer. Ahorita, por ejemplo, unos hermanos me regalaron unas manzanas. Y ya en la tarde algunos me han pedido que los apoye para sacar sus cosas.

Los riesgos a la salud

Ante las protestas y manifestaciones que los damnificados de Casa Blanca han llevado a cabo para exigir al gobernador Adán Augusto López que facilite bombas de agua, el sacerdote considera que el gobierno es consciente de las necesidades que tiene la comunidad, pues las inundaciones son comunes en la zona. “Sin embargo –lamenta–, ahora siento se han tardado mucho, y eso me da tristeza”.

El sacerdote advierte de los graves riesgos a la salud de la comunidad, pues no sólo está afectada por las inundaciones, sino que la emergencia ha generado un descuido en las medidas de seguridad ante la pandemia de COVID-19.

“¿Pero qué hacemos si no contamos con el equipo para cuidarnos? Debido a la situación, no se están respetando las medidas de seguridad. Eso es un gran riesgo; además de que las aguas ya son negras. Es una total contaminación; se junta la pandemia, la inundación, la crisis económica. Ha sido muy complicado todo esto“.

Si deseas colaborar con la labor del P. José del Carmen Aquino García, el sacerdote proporcionó a Desde la fe algunas cuentas para ayudar:

Fuente: Desde La Fe

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