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Cuando su madre murió, pidió a la Virgen que fuera su Mamá

Virgen de Czestochowa
Ante sus múltiples problemas, Beatriz decidió confiar su vida al cuidado de la Virgen de Zcestochowa.

Beatriz González acudió a la Virgen de Czestochowa, patrona de Polonia, quien a partir de entonces la ha acompañado.

Beatriz González recuerda el día en que murió su mamá. Ella apenas contaba con 18 años. Su papá, invadido por la gran tristeza de haber perdido a su esposa, comenzó a padecer una depresión profunda, que derivó en un trastorno bipolar.

La vida de Beatriz era para entonces “un completo desastre”: al tiempo que intentaba continuar sus estudios, se organizaba con sus hermanos para atender a su hermanita de 7 años, así como cuidar a su papá, cuya enfermedad lo había orillado al desempleo, dejándolo sin ingresos. Encima, su abuela paterna murió, y enseguida también su abuelo materno.

Su vida -como ella misma lo señala-, era “algo así como para sentarse a llorar y ya no pararse”. Pero fue entonces que se encontró frente a una imagen de Nuestra Señora de Czestochowa -la patrona de Polonia-, y llorando frente a ella, le dijo: “¡Tú desde ahora serás mi Mamá! Ya verás tú cómo arreglar el lío de nuestra vida”.

Nuestra Señora de Czestochowa, “mi Mamá”

Ha pasado mucho tiempo desde aquel día en que Beatriz le declaró su amor de hija a la Virgen. Hoy lleva 27 años de Matrimonio con José Luis, y son padres de un niño y una niña -hoy de 14 y 12 años respectivamente-, a quienes ellos consideran regalos de la Virgen.

Beatriz cuenta que en el año 2009 se enteró por internet que un grupo de familias de Polonia, Rusia, Georgia, Eslovaquia y Eslovenia estaba realizando una peregrinación llamada “De Océano a Océano”, para la cual habían “sacado a caminar” desde Polonia una réplica exacta del icono de Nuestra Señora de Czestochowa, desde el extremo oriental de Rusia en Vladivostok, hasta Portugal en Europa.

“Desde el momento en que me enteré -dice Beatriz- por el amor que le tengo a mi Mamá: la Virgen  de Czestochowa, yo me sentí parte del recorrido que estaban haciendo, y lo comenzamos a seguir con emoción a través de las redes sociales”.

El Icono de la Virgen de czestochowa continúa peregrinando en De Océano a Océano.

La peregrinación más larga de la historia

La peregrinación fue llamada “De Océano a Océano” en virtud de que en un primer momento los participantes caminaron 8 husos horarios, hasta concluir en Nazaré (Portugal). Una familia tras otra se iban sucediendo en el recorrido para cargar el ícono de Nuestra Señora de Czestochowa.

El ícono -de 52 kilos, y 137.2 centímetros de alto por 92.8 de ancho- fue elaborado por Lech y Ewa Kowalevski, representantes de Vida Humana Internacional para la región. Ewa tardó 7 años en pintarlo, o en “rezarlo”, como se dice cuando se trata de la manufactura de un ícono. Fue bendecido en el Santuario de Czestochowa y puesto en marcha con la esperanza de que diera la vuelta al mundo.

El objetivo de esta peregrinación -que sigue activa por diversos países- es pedir la gracia de Dios para poder ser mejores padres, mejores hijos y mejores ciudadanos, así como promover y defender la vida, la familia y la fe en el ámbito público, a través del ejemplo de una vida coherente.

Ya de Portugal, el icono fue traído a América, y la peregrinación quedó a cargo de familias estadounidenses, quienes lo llevaron por 42 estados de la Unión Americana y 3 provincias de Canadá a lo largo de 1 año y 3 meses.

El paso por México de la Virgen de Czestochowa

En 2014, el ícono llegaría vía aérea desde la Arquidiócesis de Chicago a León (Guanajuato), y desde ahí comenzaría su recorrido en “De Océano a Océano” por la tierra de Guadalupe, donde visitaría conventos, parroquias, santuarios, gente en situación de calle y personas privadas de su libertad.

Cuando el ícono llegó de Estados Unidos, una amiga de Beatriz y José Luis los propuso a ellos como custodios de la imagen. Al saber que su familia había sido propuesta para tal propósito, Beatriz sintió una primera señal en el sentido de que debía encabezar dicha peregrinación.

El ícono finalmente llegó a la Arquidiócesis de México, pero fue a parar a una casa perteneciente a una familia que al parecer se disponía a hacer los preparativos de la peregrinación. Cuando el obispo Carlos Briseño lo supo, le pidió a Beatriz ir por el ícono a aquella casa. “Lo mismo me pidió el padre Luis Monroy, que estaba entonces en la Parroquia San Juan Pablo II y santo Tomás Moro. ¡Y para mí, tres señales fueron más que suficientes!”

Desde la parroquia, Beatriz hizo una llamada telefónica a la señora que tenía el ícono peregrino, pero ésta se negaba a dárselo. “¿Tú quién eres?”, le preguntó la señora. “Soy Beatriz González —le respondió ella—; o sea, nadie, pero voy ir por la Virgen”. “Se me hace que ni siquiera estás hablando de una parroquia”, replicó la mujer. Pero Beatriz ya no necesitó responder, porque en ese momento sonaron las campanas de la iglesia.

Beatriz acudió al domicilio con unos pastelillos para regalárselos a la señora; pero ésta ni siquiera quiso salir, únicamente envió al chofer para que le entregara la imagen.

El ícono de la Virgen de Czestochowa en la Parroquia San Juan Pablo II y Santo Tomás Moro.

La Virgen de Czestochowa visitó 230 lugares del país

Al tiempo que el Comité Organizador armaba el plan de trabajo para el recorrido con Nuestra Señora de Czestochowa, “o sea, el plan de mi Mamá -dice Beatriz-, yo me ilustraba en Teología, en Mariología y tomaba un diplomado llamado ‘La Verdad de Guadalupe’, impartido por Mons. Eduardo Chávez, para poder ir compartiendo conocimientos y experiencias con las personas mediante mensajes de WhatsApp, Facebook, e ir alimentando la página global de la peregrinación.

“Y así fue que entre 2014 y 2017 nuestra pequeña familia se dio a la tarea de hacer el recorrido acompañando al ícono por 230 lugares de México; no en caminata, sino por vía aérea o por transporte terrestre. Incluso mandamos hacer un remolque para que el icono se fuera viendo en los tramos carreteros, y poder llevar a la Virgen con la gente pobre, con los más necesitados, porque ahí es adonde Ella quería ir; no quedarse en una casa a la espera de recibir visitas”.

Finalmente, el 19 de marzo de 2017, en que Beatriz y José Luis cumplieron 23 años de Matrimonio, entregaron el icono peregrino de Nuestra Señora de Czestochowa a nuevas familias para que continuara su recorrido en “De Océano a Océano” por Panamá y Ecuador.

Uno de los primeros lugares que visitó en México la Virgen de Czestochowa

Su labor hoy, en tiempos de pandemia

Satisfechos por haber cumplido con tan especial encomienda, Beatriz y José Luis se propusieron volver a hacer su vida con normalidad: dedicar tiempo a su fundación “VidaFlorida” -de transmisión de valores-; estudiar su doctorado, trabajar y seguir con la vida de escuela en familia.

Pero ya no fue posible limitarse a eso, porque ahora tenían también la responsabilidad de seguir animando los grupos de oración que se crearon durante la peregrinación. Aunado a eso, en el  2020, con motivo de la pandemia de Covid-19, se dieron a la tarea de conectar familias a través de los medios digitales, con el fin de brindarles orientación y apoyo.

Bajo este contexto, uno de los matrimonios que participó en “De Océano a Océano” le propuso a la familia de Beatriz y José Luis empezar a rezar el Rosario vía Zoom entre familias. “Sentimos entonces que había que ir a Zoom ya, no como una opción, sino como una necesidad, porque en la era digital si no compartimos con los demás es como estar en una especie de catacumba”.

“Es increíble que ya casi cumplimos 12 meses consecutivos rezando todos los días en familia y brindando acompañamiento espiritual -señala Beatriz-. Rezar el Rosario en estos tiempos nos ha dejado una absoluta confianza de estar en las manos de Dios, y también nos ha permitido ver el valor de la oración para hacer frente al mal y a nuestra fragilidad humana. ¡No dejemos de rezarlo!”.

Además, Beatriz, José Luis y sus hijos han venido rezando a través de YouTube la Coronilla de la Divina Misericordia desde el 19 de marzo del 2020, en punto de las 15:00 horas, e invitan a la comunidad a unirse a través de esta liga, a fin de vivir la liturgia en casa, como iglesia doméstica, “y aprender a caminar al paso de Dios, con confianza y tomados de la mano de nuestra Madre del Cielo”.

Para quien deseen sumarse al rezo del Santo Rosario, participar en la oración por las familias a la Hora de la Divina Misericordia, o bien conocer los proyectos que apoya Fundación VidaFlorida, pueden enviar aquí un mensaje dirigido a Beatriz Gonazález. O bien, sumarse al canal de Telegram “DeOceanoAOceano

Fuente: Desde La Fe

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