Votaron por López Obrador, y ahora ¿qué sigue?

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toma de protesta AMLO

¿Por qué arrasaron Amlo y Morena en las elecciones del 1 de julio? No hay una razón, hay muchas, algunas lo explican ampliamente, otras sólo lo hacen en casos particulares. No ver esta diversidad de motivos para votar como se votó, anula cualquier intento, tanto de análisis como de pronóstico posible a corto y mediano plazo.

Entre las principales motivaciones, está una muy larga campaña, de varios años, hecha por Amlo, plena de populismo, de mesianismo, de mentiras y falsas promesas de gobierno. Con él todo se iba a arreglar, se acabarían la corrupción, la inseguridad y los malos gobiernos. México entraría en una etapa de prosperidad y crecimiento económico, promesa hecha sin base alguna que la respaldara. Y ante la desesperación y frustración de millones de mexicanos, inconformes con la administración peña-nietista, éstos le dieron su voto.

Y ante la reiterada petición de que se votara, no solamente por la presidencia de Amlo, sino por el necesario respaldo legislativo, para hacer los cambios necesarios para “la cuarta transformación”, millones de votantes lo aceptaron, votaron en masa por todo lo que fuera Morena. Y no solamente por legisladores, sino por gobernadores y alcaldes.

La votación por Amlo-Morena fue una claramente a ciegas. Se ignoraron malos perfiles de candidatos, así como algunos buenos perfiles de los que representaban otras opciones políticas. Se apoyó a Morena sin reflexiones serias, solamente por creer que lo demás era malo, que así había sido y así volvería a ser.

Entre las otras razones que desviaron votos de simpatizantes de otros partidos, están las pésimas campañas de los mismos. Por parte del PRI, era caso perdido electoralmente, con el grave lastre de una corrupción descarada, a gran escala, y con también descarada impunidad. Una burla a la inteligencia ciudadana. El PAN tiró a la basura su capital político, al haberse unido en un irracional “Frente” con los desprestigiados PRD y Movimiento Ciudadano.

Mientras que el PRI-gobierno buscó salvarse con un candidato no partidario, Meade, el PAN se vio sujeto al capricho de un joven obsesionado por el poder que, junto con un grupo de incondicionales, hizo una campaña que estaba destinada al fracaso.

Y lo fue, un fracaso estrepitoso, que lo que logró fue inclinar votaciones a favor de Morena-Amlo. El resultado se había anunciado por quienes veían el caso con la cabeza fría, y por ello fueron anatema para el grupo apoderado del PAN a nivel nacional, y en otros casos, a nivel de cacicazgos locales, como el de la Ciudad de México. Nunca aceptaron su error, que de paso dañó la votación de simpatizantes del perredismo, que prefirieron apoyar a los candidatos de Morena, en vez del panista impuesto por la cúpula del PRD.

La votación a favor de Morena sobrepasó cualquier expectativa, y puso al país en manos de irresponsables, que tanto administrativamente, como legislativamente, pueden hacer y cambiar lo que a sus caprichos convenga, comenzando por la Constitución federal.

Y el gran error de votar por Amlo-Morena, aún sin que Amlo tome posesión, pero ya con un Congreso federal dominado al antojo por irresponsables de Morena, han ido dando, casi a diario, motivos para dar clarísimas muestras de que poner el poder en manos de Morena, fue un grave, gravísimo error.

Y así, ¿qué pasa por las cabezas de quienes votaron irreflexivamente por Amlo-Morena? ¿cuántos se han arrepentido, y cuántos se han negado, internamente, a cuestionar su voto o a sopesar las barbaridades que están cometiendo los morenistas en el Congreso, y las decisiones ya tomadas por Amlo para su gobierno, que dañan las instituciones democráticas, y atentan contra valores fundamentales de la sociedad mexicana?

¿Qué pasa por las cabezas de quienes creyeron en las promesas de López Obrador, y a las que ya está dando marcha atrás, como la reiterada promesa de bajar el precio de la gasolina, o de la lucha contra la corrupción de personeros del régimen de EPN que está por concluir?

¿Cuántos ciudadanos que fueron embaucados por López Obrador, se van dando cuenta de que hicieron el ridículo con enorme costo para México? Mucho se les advirtió de que les estaban ofreciendo “atole con el dedo”, y no quisieron verlo. Cayeron en el engaño. ¿Cuántos se niegan, por amor propio, a reconocer que se equivocaron, y solamente ven pasar los cambios legales, los presupuestos amañados “a modo”, de ingresos y de egresos, y sin hacer ni darse el lujo de indignarse y quejarse, aunque sea en el café o en la tertulia familiar?

Lo que los ciudadanos conscientes pueden esperar, y deben provocar, es la reflexión de esos millones de ingenuos irreflexivos que votaron por la Mentira, por el engaño. Mofarse de ellos y ponerlos al bajo nivel de los llamados “chairos” no sirve para nada, al contrario. Que los embaucados no apoyen las irresponsables decisiones de Amlo y sus cómplices ahora con poder, que defiendan sus derechos ciudadanos, que están a punto de serles conculcados, y que vayan pensando en votar inteligentemente en 2021.

Comunicadores Catolicos

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