Por primera vez en occidente, el matrimonio gay consigue ganar algún referéndum popular

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Sólo en EEUU se han planteado, y habían perdido en 32 ocasiones… hasta ayer, cuando ganó 4 consultas populares, por los pelos e invirtiendo muchos millones.

Lawrence Jacobs, director ejecutivo del Congreso Mundial de las Familias, recordaba a su paso por Madrid que «la definición de matrimonio se ha sometido a referendum en 32 Estados norteamericanos y en todos ha ganado el matrimonio natural, y con una media de dos tercios de votos. En algunos estados como California gano por menos, y en otros, por mucho más». «Allí donde hay leyes de matrimonio del mismo sexo es siempre por imposición de jueces activistas, nunca por voto popular. Más aún, a menudo la gente en las encuestas dice estar a favor del matrimonio del mismo sexo, pero luego, cuando vota, gana el matrimonio natural».

Esto cambió ayer por primera vez, cuando el matrimonio gay ganó en 4 consultas populares en el Estado de Washington, en Maine, en Maryland y en Minnesota, con un 52% de los votos (aún dudoso), un 54%, un 52% y un 51% respectivamente.

El caso de Washinngton: millonarios contra parroquias

El Estado de Washington, en la esquina del Pacífico donde EEUU hace frontera con Canadá, atrajo toda la atención y militancia de los lobbies homosexuales de Estados Unidos. Allí, impuso el matrimonio gay en febrero sin consulta popular alguna la gobernadora Chris Gregoire, una católica que anunció que había cambiado de  opinión en los últimos años, «junto con la opinión del estado», dijo, citando las encuestas, al parecer, la única causa de su cambio de postura. De hecho, en el estado las parejas del mismo sexo ya tenían casi todas las ventajas del matrimonio, excepto el nombre.

El matrimonio gay debía entrar en vigor el 7 de junio, pero los ciudadanos actuaron antes: recogieron firmas para convocar un referendum. En este estado de 6,8 millones de habitantes (pero muchos menos votantes registrados) se necesitaban 120.000 firmas de votantes registrados. Lograron 240.000 y convocaron el llamado «Referendum 74». La normativa quedó en suspenso hasta que vote el pueblo (algo que puede asombrar en España, donde la la ley del matrimonio gay, pese a contar con el voto en contra del Senado y estar bajo estudio del Tribunal Constitucional por su dudosa constitucionalidad, lleva aplicándose 7 años, sin que se haya sometido a ningún referendum popular, por supuesto).

A la hora de la verdad, la campaña del lobby gay recaudó 12 millones de dólares, mientras que la plataforma pro-familia logró sólo 2,7 millones. Pese a todo, el multimillonario discurso gay sólo movió a un 52% de los votantes.

Apoyando el lobby gay estuvieron las mayores empresas: ya en verano, el fundador de Amazon, el riquísimo Jeff Bezos, anunció su entrega de 2,5 millones de dólares; dejaba en ridículo a los 100.000 dólares que entregó Bill Gates, el fundador de Microsoft, y los otros 100.000 donados por Steve Ballmer, el actual CEO de la empresa, con el mismo fin. En la web de empresas que apoyan redefinir el matrimonio figuran además Nike, Starbucks, Google y la Cámara de Comercio de Seattle.

Frank Schubert, que dirigió con éxito la defensa del matrimonio real en Maine, Carolina del Norte y en la dificilísima California, afirmó que «lo importante no es cuánto recaudan ellos sino cuánto recaudamos nosotros».

Los otros casos

En Minnesota, la situación era distinta. Allí no es legal el matrimonio gay y seguirá sin serlo por ahora. Lo que se votaba era: «¿debe modificarse la constitución de Minnesota para que solo la unión de hombre y mujer sean reconocidas como matrimonio en Minnesota?» Así, se trataba de blindar constitucionalmente el matrimonio real. Los grupos pro-familia no invirtieron mucho en esta «batalla» y de hecho casi ganaron. El 51% de la población rechazó la enmienda que blindaba el matrimonio como hombre con mujer.

En Maine, que es uno de los Estados más progresistas de EEUU, la pregunta era: «¿Quiere usted permitir al Esatdo de Maine conceder licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo?» Los votantes que dijeron sí fueron un 53,2%.

En Maryland, donde se había activado especialmente la Iglesia católica en la campaña, un 52% de votantes aprobó «permitir a parejas gays y lesbianas obtener licencias de matrimonio civil, supuesto que no haya nada más que les impida casarse».

«La realidad es que ellos han gastado 11 veces más que nosotros en algunos de esos estados», explicó el presidente de la National Organization for Marriage, pro-familia, Brian Brown. «Eso hace difícil que se escuche nuestro mensaje».

Antes de estos comicios, la situación era así:

20 Estados han cambiado su constitución para que impida el reconocimiento legal de «matrimonios», «uniones civiles» o «pactos domésticos» del mismo sexo (al lado, el año de la modificación)

 

Alabama 2006

Arkansas 2004

Florida 2008

Georgia 2004

Idaho 2006

Kansas 2005

Kentucky 2004

Louisiana 2004

Michigan 2004

Nebraska 2000

Carolina del Norte 2012

Dakota del Norte 2004

Ohio 2004

Oklahoma 2004

Carolina del Sur 2006

Dakota del Sur 2006

Texas 2005

Utah 2004

Virginia 2006

Wisconsin 2006

30 Estados definen en su constitución que el «matrimonio» civil es la unión de un hombre con una mujer. Son los 20 ya mencionados a los que hay que añadir:

Alaska 1998

Arizona 2008

California 2008

Colorado 2006

Mississippi 2004

Missouri 2004

Montana 2004

Nevada 2002

Oregon 2004

Tennessee 2006

El último caso de defensa del matrimonio natural fue el del pasado 8 de mayo en Carolina del Norte: por un 61% contra un 39%, los votantes no solo cambiaron la constitución para que el matrimonio se defina sólo como unión de hombre y mujer, sino que además la enmienda impedía que se legislen uniones o pactos de convivencia, incluso heterosexuales.

Al contrario que en España, en Estados Unidos el matrimonio no depende sólo de lo que el presidente de turno decida. Al contrario que en España, en Estados Unidos las dos cámaras son importantes (el Senado español votó contra el matrimonio gay, pero no tiene efecto real jurídico). Al contrario que en España, en Estados Unidos han dejado hablar y votar a los ciudadanos.

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