Los abusos en la Iglesia Católica- Digámoslo claro, es la Homosexualidad

0
1482
Los abusos en la Iglesia Católica

A últimas fechas ha habido un resurgimiento en las noticias sobre escándalos de abuso a menores por parte de sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica, como el reporte del Gran Jurado de Pensilvania, el cual señala a mas de 300 sacerdotes católicos que abusaron de niños y adolescentes durante 7 décadas.

Aunque el reporte habla sobre crímenes que sucedieron hace muchos años (solo 2 posteriores al 2002) , y está siendo claramente utilizado con motivos políticos (el gobernador del partido demócrata, Josh Shapiro, quiere reelegirse) la prensa izquierdista y los analistas liberales lo utilizan para una vez más atizar la llama contra la religión católica[1], caricaturizando a los religiosos como desviados, y culpando de esto principalmente al celibato[2], siendo estas dos afirmaciones una completa mentira.

Es evidente que la gran mayoría de los casos que involucran tanto el abuso sexual de menores como de adultos involucran víctimas masculinas. El 2004 John Jay Report (La Naturaleza y Alcance del Problema de Abuso Sexual de Menores por Sacerdotes Católicos y Diáconos en los Estados Unidos) [3], que fue encargado por los propios obispos estadounidenses, encontró que el 81 por ciento de las víctimas eran hombres y el 78 por ciento de todas las víctimas fueron post-pubescentes. Por lo tanto, aunque legalmente todavía eran menores, eran sexualmente maduros en el sentido físico. Entonces, la gran mayoría de los casos involucró la atracción de homosexuales a hombres jóvenes que, aunque legalmente menores, eran hombres física y sexualmente maduros, no niños pequeños. Esto no es pedofilia. Es atracción homosexual. Con respecto al abuso sexual y el acoso de seminaristas o sacerdotes por parte de obispos u otros clérigos, obviamente el 100 por ciento de esas víctimas eran hombres.

El reciente reporte del Gran Jurado de Pensilvania de Agosto de 2018, es consistente con el de John Jay de hace tres lustros, tres cuartas partes de los de los sacerdotes acusados son homosexuales.  Siendo el mayor grupo objetivo los hombres adolescentes.[4]

La estadística una y otra vez lo confirma, la principal causa de los abusos a menores no es la pedofilia, ni el celibato, es la homosexualidad.

Una discusión honesta de la crisis reciente necesita incluir una exposición clara y un análisis de estos hechos. Ignorarlos y permanecer en silencio a través de la corrección política es una mala práctica en este punto. Debemos hablar con caridad y claridad sobre esto. No debemos permitir que los cargos (que seguramente vendrán) de intolerancia, homofobia y chivo expiatorio repriman una discusión franca y el análisis del vínculo de gran parte de esta mala conducta con los homosexuales activos, y una subcultura entre algunos de ellos que tolera y promueve el comportamiento que Dios prohíbe.[5]

La regla acerca de la homosexualidad en los seminarios es clara, el Papa Francisco reiteró recientemente la política de que la Iglesia Católica no puede admitir en el seminario u órdenes sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan la llamada «cultura gay». El Papa indicó que estos actos o las tendencias sentadas pueden conducir a escándalos y pueden comprometer la vida del seminario, así como el hombre mismo y su futuro sacerdocio. Esta historia fue sub reportada, probablemente porque no se ajusta a la narrativa que la prensa (generalmente de izquierda) quiere crear con respecto al Papa Francisco. Sin embargo, cualquier conversación que busque encontrar tracción o soluciones reales tendrá que incluir la conexión con la homosexualidad, no como una causa única, sino como algo esencial y muy importante.

Y la discusión honesta también debe incluir análisis de problemas institucionales como el secreto, la falta de responsabilidad, el abuso de poder, etc.[6] El Papa Francisco nos pide, sobre el informe Vigano, en donde se denuncian actos homosexuales, perversión de seminaristas y confesiones sacrílegas; que leamos el informe y saquemos nuestras propias conclusiones.

Que cada quien saque la suya, la mía es que se debe aplicar a raja tabla la disposición que emitió la Congregación para la Educación Católica en el sentido de que los candidatos homosexuales no pueden ser sacerdotes por que su orientación los distancia de la recta paternidad, de la realdad interior de la condición de sacerdote.[7]

Esta misma regla la ampliaría a los sacerdotes y obispos con atracción homosexual profundamente arraigada. Aunque seguramente hay muchos presbíteros homosexuales que viven una vida de castidad y que nunca han sido relacionados con un escándalo, se debe reconocer que su inclinación no es compatible con la vida sacerdotal. P. James Lloyd, C.S.P., sacerdote con un doctorado en psicología de NYU, ha trabajado con hombres homosexuales (incluidos sacerdotes) durante más de 30 años como psicólogo clínico. Sobre el tema de la castidad y los sacerdotes homosexuales, dice: «Es bastante claro a partir de la evidencia clínica que la energía psíquica necesaria para contener impulsos homosexuales es mucho mayor que la que necesita el heterosexual extraviado».[8]

Esta afirmación puede parecer injusta, pero creo que es para un bien mayor, me cuesta trabajo como laico el ver que las terribles acciones de unos pocos logran opacar la acción de miles de sacerdotes santos y castos, reduciendo drásticamente su credibilidad, la de los obispos y la iglesia en general. Hoy hay voces como la del arzobispo de Filadelfia, Charles J. Caput, que pide al Papa Francisco que cancele el Sínodo de Obispos a llevarse a cabo en Roma en octubre de este año. Esto debido a la crisis de fiabilidad de los obispos ante la juventud, algo completamente inadmisible para una iglesia que requiere transmitir a los jóvenes un mensaje de amor y alegría.

Debemos también los laicos estudiar a profundidad el fenómeno del homosexualismo, el cual está siendo normalizado por una sociedad hedonista y relativista. Los departamentos de psicología de las universidades católicas deben trabajar en forma coordinada para determinar los tipos, causas y consecuencias del homosexualismo. Seguramente nos tacharan de homofóbicos e ignorantes; pero el avance de la ciencia, nuestro celo por la verdad y la integridad de nuestros niños y adolescentes están por arriba de la corrección política y los caprichos del colectivo gay que se han incrustado en asociaciones como la Asociación Americana de Psicología (APA), anteriormente conducidas por el método científico, hoy dominadas por el movimiento de los “derechos de los gays” que cancela cualquier debate en cuanto a terapias reparativas e intenta esconder los datos escandalosos que relacionan la homosexualidad con el abuso.[9]

Por último, quiero dar un grito de aliento a nuestros queridos sacerdotes, manténganse firmes ante la crítica injusta, muchos somos los laicos los conocemos y los apoyamos. En nosotros siempre encontrarán a amigos que los quieren, respetan y admiran su entrega por extender el Reino de Dios.

Quiero repetirles las palabras de Pablo VI del 29 de junio de 1975 en la Plaza de San Pedro, impulsando a los sacerdotes a su misión:

“Vosotros habéis sido llamados. Llamados por Dios, llamados por Cristo, llamados por la Iglesia….. ! Felices vosotros que habéis tenido la gracia, la sabiduría, el coraje de escuchar y de acoger esta invitación determinante! Esta ha cambiado los proyectos normales y seductores de vuestra vida, ésta os ha extraído del consorcio de vuestros seres queridos, ésta os ha pedido incluso la renuncia del amor conyugal para exaltar en vosotros una plenitud excepcional de amor… Cada uno de vosotros debe repetirse a si mismo, yo estoy destinado al servicio de la Iglesia, al servicio del pueblo. El sacerdocio es caridad… Osamos indicar con acento profético el panorama apostólico que está por delante a cada uno de vosotros: ¡El mundo tiene necesidad de vosotros! ¡El mundo os espera! También en el grito hostil que lanza contra vosotros, el mundo denuncia su hambre de verdad, de justicia, de renovación.”[10]

Hazte Sentir

 

[1] https://twitter.com/LeonKrauze/status/1030254205313773568

[2] http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/raul-cremoux/el-deleite-del-secreto-negro-entre-los-curas

[3] http://www.bishop-accountability.org/reports/2004_02_27_JohnJay_revised/2004_02_27_John_Jay_Main_Report_Optimized.pdf

[4] https://www.lifesitenews.com/blogs/majority-of-predator-priests-were-gay-and-abused-male-teens-pa-grand-jury-r

[5] http://www.ncregister.com/blog/msgr-pope/active-homosexuality-in-the-priesthood-is-at-the-root-of-this-crisis#.W3inffllqDo.twitter

[6] http://www.ncregister.com/blog/msgr-pope/active-homosexuality-in-the-priesthood-is-at-the-root-of-this-crisis#.W3inffllqDo.twitter

[7] Benedicto XVI- Luz del Mundo- Capítulo 14- El denominado atasco de las reformas

[8] https://www.firstthings.com/web-exclusives/2018/08/why-men-like-me-should-not-be-priests

[9] https://www.lifesitenews.com/news/former-president-of-apa-says-organization-controlled-by-gay-rights-movement

[10] Pablo VI: Un corazón que amó la Iglesia- Pbro. Adrián C. Lozano Guajardo

No hay comentarios