La Iglesia está preocupada por acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos

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Un hombre mira al otro lado del muro fronterizo entre México y Estados Unidos. Foto: María Langarica / CEPCOM.

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó este 10 de junio su preocupación por el acuerdo arancelario y sobre política migratoria alcanzado entre los gobiernos de Estados Unidos y México.

En las últimas semanas, el Gobierno de Estados Unidos amenazó a su contraparte mexicana con la implementación de una serie de aranceles a las importaciones que afectarían seriamente la economía de México, debido a las supuestas fallas de este país para frenar las oleadas de migrantes centroamericanos y de otros países.

Tras días de intensas negociaciones, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, anunció que México accedió a destinar a 6.000 agentes de la Guardia Nacional en la frontera sur del país, así como puestos de control migratorios en todo su territorio.

 

de acuerdo a Pence, México permitirá que “todos los inmigrantes ilegales de Centroamérica permanecerán en México mientras se resuelven sus solicitudes de asilo”.

Por su parte, Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores de México, precisó este 10 de junio que es “inexacto” decir que “vamos a militarizar la frontera sur” con la Guardia Nacional.

Según Ebrard, “la Guardia Nacional mexicana va a cubrir todo el territorio nacional y también la frontera sur. Eso no se deriva del acuerdo con Estados Unidos, eso ya estaba establecido”.

El compromiso de México con Estados Unidos, dijo, fue “hacer el despliegue más rápido, eso sí, pero nada más”.

En un comunicado publicado este 10 de junio, la CEM expresó su “preocupación por la falta de acogida verdaderamente humanitaria a nuestros hermanos migrantes que refleje nuestras convicciones en materia de reconocimiento y protección de los derechos de todos los seres humanos por igual”.

“Desplegar seis mil efectivos de la Guardia Nacional en la frontera sur no es una solución de raíz que atienda a las verdaderas causas del fenómeno migratorio. El combate a la pobreza y a la desigualdad en México y en Centro América pareciera quedar sustituido por el temor ante el otro, nuestro hermano”, expresaron los obispos.

“Si hemos rechazado como mexicanos la construcción de un muro no podemos convertirnos nosotros mismos en ese muro”, añadieron.

Para la CEM, “es del todo legítimo y necesario tomar decisiones valientes para evitar la imposición de aranceles a los productos mexicanos que se comercian con los Estados Unidos”. Sin embargo, precisaron los obispos, “nuestros hermanos migrantes nunca deben ser moneda de cambio”.

Por su parte, la Iglesia continuará comprometida “sin titubeos brindando a los migrantes la ayuda humanitaria que requieren en su tránsito por nuestro territorio nacional. Por lo que manifestamos nuestro respeto y reconocimiento a los miles de hombres y mujeres de la Iglesia católica, de otras iglesias y de la sociedad civil, que por décadas han defendido a riesgo de su vida, los derechos fundamentales de los migrantes en México, Estados Unidos y Centro América”.

En diálogo con ACI Prensa, Mons. Alfonso Miranda, secretario general de la CEM, destacó que la atención de la Iglesia a los migrantes continúa “tanto en Tapachula, particularmente en la entrada a México, tanto en el norte del país, así como en todas las casas de migrantes que tenemos, gracias a Dios, dispuestas en todo el territorio nacional”.

“Siguen llenas, saturadas, y sigue la atención día a día”, señaló.

El también Obispo Auxiliar de Monterrey lamentó también que “se ha despertado este sentimiento y esta actitud en muchos mexicanos de xenofobia, de rechazo al migrante”.

“Se despierta en muchas partes de México un clima anti-inmigrante o un clima de criminalización del migrante, como si fueran todos ladrones o personas que realizan el mal”.

Para el Prelado, resulta evidente que de un país “sale todo tipo de personas, pero hay un factor de origen que tiene que ver con la violencia, con la pobreza, con la falta de oportunidades, a nivel de estudios a nivel de trabajo, y además impulsados por amenazas de grupos criminales”.

Para la Iglesia, recordó, atender a los migrantes es seguir “el mandato directo de Jesús”.

“Hoy mismo, en la Misa de este día, están las Bienaventuranzas. Ese es nuestro credo, esa es nuestra doctrina, con la cual regimos nuestro actuar: dar de comer al hambriento, agua al sediento, ropa al desnudo, cobijo al que no lo tiene, sin importar si es un migrante, si es un mexicano”.

“Es una persona que padece necesidad, le tendemos la mano”, dijo.

Mons. Miranda señaló que las causas de la migración y cómo las abordan los gobiernos “no nos toca directamente a la Iglesia, eso le toca a los gobiernos, a los organismos internacionales”.

“La Iglesia, los cristianos, cuando vemos un hermano que sufre, que padece, no podemos ser indiferentes, no podemos privarlo de derechos”.

Además, el Secretario General de la CEM subrayó que ni México ni Estados Unidos son países aislados frente al problema migratorio, y alentó “un diálogo, una negociación, acuerdos internacionales, donde se busquen soluciones macro”.

Si no se resuelven a nivel global, dijo, “haremos solamente parches a los problemas pero no soluciones de fondo”.

Por lo que compete a la Iglesia, añadió, “no dejará de hacer su trabajo a nivel individuo, a nivel familia, a nivel personas. Pero la política, en el más alto sentido del término no solo mira al bien común nacional, sino al bien común internacional, mundial”.

“Tarde o temprano las repercusiones serán globales y tarde o temprano cualquier país que se cierre va a sufrir consecuencias ineludibles, porque estamos todos conectados”, finalizó.

Fuente: ACI prensa

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