Kast, el político provida y profamilia, clave en la victoria de Piñera

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político provida y profamilia

Sin la intervención de José Antonio Kast, hubiera sido muy difícil el triunfo de Sebastián Piñera en la segunda vuelta de la elección presidencial chilena.

Esta es la diáfana convicción de un amplio grupo de líderes de organizaciones ciudadanas que participaron activamente en la promoción del voto a favor de Piñera para las elecciones, donde ganó con 54 por ciento de los votos, ante 45 por ciento de Alejandro Guillier.

José Antonio Kast Rist fue el único de los ocho candidatos a la presidencia de Chile que, durante la primera vuelta, se presentó claramente y sin ambigüedad como provida y profamilia.

Este abogado católico, con una familia de nueve hijos, sin complejos ni miedo a ser rotulado expuso siempre sus convicciones y opiniones,  sereno y firme, tanto en ambientes amigables como en los más exacerbados debates.

Al término del proceso consiguió, a pesar de ser un candidato independiente, sin apoyo de partido alguno, poco más de medio millón de votos.

Un triunfo inédito, a pesar de quedar en cuarto lugar. Cuando la autoridad dio a conocer a los punteros, inmediatamente, sin melodrama, Kast respaldó a Piñera.

“El éxito electoral de Piñera es resultado del trabajo arduo de muchas de personas, entre ellos, sin duda, jugó un papel de gran relevancia José Antonio Kast, que consiguió evidenciar para muchos lo que estaba en juego y les convenció a salir a votar”, señala a Actuall Carmen Croxatto, coordinadora de la Red por la Vida y Familia Chile.

La entrevistada considera que Kast despertó en las personas el deseo de defender sus valores y principios “con fuerza, valentía y convicción”, a través del voto; nos enseñó nuevamente que “era posible decir lo que realmente necesita este país sin complejos ni componendas”.

Henry Boys Loeb, líder del Movimiento Fuerza Conservadora, es aún más categórico: “el papel de Kast fue clave para el triunfo de Piñera; sin él, por lo menos un 8 por ciento de electores no hubiera votado y hubiera perdido la elección por el mismo porcentaje con que se impuso a Guillier”.

Muchos que votaron a Piñera en 2010 quedaron muy decepcionados porque vulneró lo que en campaña decía defender… así impulsó las uniones entre personas del mismo sexo

Y explica: “Mucha gente que votó por Piñera en 2010 quedó muy decepcionada porque vulneró lo que en campaña decía defender, por ejemplo, impulsó las uniones entre personas del mismo sexo, olvidando su compromiso con el matrimonio natural, o su tolerancia con las injusticias cometidas contra militares detenidos”.

“Pero gracias al liderazgo e intenso activismo de José Antonio recobraron la esperanza de que sus valores podrían ser efectivamente respetados en un nuevo gobierno de Sebastián Piñera, muchos que no irían a votar terminaron saliendo a efectivar su sufragio”, dice.

Evidentemente, en la portentosa derrota de Giller y el oficialismo socialista y el retorno a La Moneda del expresidente Piñera, diversos factores deben ser considerados:

Por ejemplo, el miedo a que un nuevo gobierno de izquierda se radicalizara imponiendo al país un experiencia comunista similar a la de Venezuela; o la fragmentación de la izquierda chilena y la inédita capacidad de la derecha para unificarse.

Así lo subraya Croxatto: “este fue un éxito de la unión de la derecha que trabajó por un solo candidato en la recta final; fue muy difícil pero lograron percatarse que para ganar era indispensable la unidad, y esto llevó a millares de personas a salir a las calles, hubo 52 mil apoderados de mesa cuidando que la elección fuera limpia, transparente y democrática”.

También, otros políticos desempeñaron un importante papel, como el senador Manuel José Ossandón, el exministro Andrés Chadwick y Gonzalo Blumel, coordinador programático de la campaña de Piñera.

Con todo, el papel jugado por José Antonio Kast parece haber sido clave. Diversos análisis coinciden en que fue un factor de gran relevancia.

El New York Times apuntó el ‘coqueteo’ de Piñera con lo que ellos rotulan como ‘extrema derecha’, y el español El País subrayó la necesidad que el expresidente tenía de los electores del ‘candidato pinochetista’.

En Chile, La Tercera da peso a la acometida de ‘los Kast’, José Antonio y su sobrino Felipe, de Evópoli, y El Mercurio le da el título, junto a otros cuatro destacados personajes como ‘padres’ de este triunfo de la derecha. Algo tiene de verdad.

Un sondeo realizado por D’Vox los días 18 y 19 de diciembre, entre 224 personas que votaron en la primera vuelta por José Antonio Kast, demostró que todas, sin excepción, votaron el pasado domingo 17, durante la segunda vuelta, por Sebastián Piñera.

Aunque el sondeo no tiene valor estadístico, su resultado es significativo. Es coherente con la tesis que afirma que José Antonio Kast consiguió ‘fidelizar’ a su medio millón de electores y ‘transferir’ ese respaldo integralmente a Piñera, algo que no siempre es común en sistemas electorales con balotaje.

Los resultados oficiales indican que el nuevo presidente electo se impuso sobre Alejandro Guiller, el candidato oficialista, con 636 mil votos de diferencia. Y Kast pudo haber aportado, por lo menos, medio millón de esos votos.

Kast consiguió nuevos votantes para Piñera en regiones que parecían inexpugnables para la ‘derecha’, como Antofagasta, de donde Guiller es senador

Decimos ‘por lo menos’ porque, con un discurso realista y, a la vez, centrado en principios y valores, el ex candidato independiente consiguió nuevos votantes para Piñera en regiones que parecían inexpugnables para la ‘derecha’, como Antofagasta, de donde Guiller es senador, o las tradicionalmente centroizquirdistas O’Higgins y Los Lagos.

Kast y otros aliados de Piñera obtuvieron buenos resultados diversas zonas del país. En varias de las comunas donde la candidata comunista Beatriz Sánchez logró sus mejores votaciones en la primera vuelta, como Maipú o Puente Alto, en la segunda vuelta el ‘derechista’ Piñera no ganó, pero acortó la brecha de forma impresionante.

En todo el norte del país, tradicionalmente izquierdista, desde las regiones de Arica hasta Coquimbo, el presidente electo se impuso a Guillier.

Además de consolidar su voto en las comunas de Las Condes y Vitacura, en la región metropolitana de Santiago, y la comuna de Viña del Mar, en la región de Valparaíso, logró un extraordinario desempeño en otras regiones clave, como el Biobío y la Araucanía.

Kast ayudó a construir este tejido de nuevos votos gracias a que recorrió todo el país, realizando un trabajo “cuerpo a cuerpo”. Cuando anunció su respaldo al empresario declaró: “dejaré todo en la calle para que la izquierda no llegue (de nuevo al poder)”, y así lo hizo.

Dedicó special atención a los lugares donde había votantes de Piñera que se sentían traicionados o donde la izquierda dominaba y el voto no “progresista” era considerado por el ciudadano común como irrelevante.

Cristián Araya, concejal de Vitacura y miembro de la comisión política de la campaña de Kast, explica que la estrategia de recorrer todo el país fue considerada por José Antonio y su equipo de voluntarios como una prioridad política.

“Los resultados de ese trabajo territorial, que le llevó a conquistar votos cara a cara desde Arica, en el extremo norte, hasta Punta Arenas, en el extremo sur, están allí, en las urnas”, puntúa.

El objetivo era apoyar a Piñera para frenar a un gobierno autoritario con una agresiva agenda de ingeniería social.

En esta labor, fortaleció la acción discreta, perseverante, unificada, capilar, y por ello, decisiva, de una vasta red de organizaciones ciudadanas, especialmente las provida y profamilia, que se apostaron en promover el voto por Piñera en la segunda vuela.

Operaron con la misma lógica que motivó a Kast: frenar a un gobierno autoritario con una agresiva agenda de ingeniería social.

Este movimiento, y la presencia de Kast en su equipo de campaña, llevó a Piñera a presentar con mayor claridad su propuesta programática. Entre otros temas, indica Araya, ajustó sus posiciones sobre la defensa de la familia, el respeto por la institucionalidad, el respaldo a Carabineros de Chile y el combate al terrorismo en la Araucanía.

¿Hasta dónde esta influencia será efectiva en el segundo gobierno del pragmático expresidente? Es una incógnita. Sin embargo, es muy probable que una nueva fuerza política este naciendo en el país.

ACTUALL

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