Estados Unidos y su “doble moral”

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Si se lee con detenimiento las noticias internacionales que emiten diversos medios de comunicación de otros países, su visión de México es que es el principal productor y traficante de drogas; dónde existe el mayor tránsito de trata de personas; dónde impera la violencia e inseguridad y desalientan al turismo para que no se venga a vacacionar a nuestra nación; y, además, una de las repúblicas de América Latina dónde se cometen el mayor número de delitos, robos y secuestros, etc.

Si se lee con detenimiento las noticias internacionales que emiten diversos medios de comunicación de otros países, su visión de México es que es el principal productor y traficante de drogas; dónde existe el mayor tránsito de trata de personas; dónde impera la violencia e inseguridad y desalientan al turismo para que no se venga a vacacionar a nuestra nación; y, además, una de las repúblicas de América Latina dónde se cometen el mayor número de delitos, robos y secuestros, etc.

 

Analizado de modo superficial parecería que todo esto es completamente verdadero. Claro está que hay que reconocer que no se puede negar la evidencia de lo que a diario nos enteramos los mexicanos acerca de los lamentables hechos que ocurren en nuestro territorio nacional.

 

Sin embargo, considero que habría que matizar estos juicios y redimensionarlos:

 

El principal país consumidor de drogas en todo el mundo es Estados Unidos. Por lo tanto, las redes de corrupción se extienden a lo largo y a lo ancho de la Unión Americana para permitir que entren, sin mayores problemas, los estupefacientes. Siempre me ha llamado la atención que en México se detengan con frecuencia a importantes jefes del narcotráfico y, al otro lado  de frontera, nunca se han detenido y encarcelado a los “capo-mafias”, o sea, a los nuevos “Al Capones” del siglo XXI. ¿No resulta sospechoso?

Se comenta que la “moderna esclavitud” es la trata de personas porque miles de ellas son secuestradas, drogadas y amenazadas de muerte, si no ejercen sus “sexoservicios” a los clientes y son traídas –en su mayoría- desde Sudamérica, del Caribe y Centroamérica y  se refugian temporalmente en México y, una vez obtenidos sus pasaportes y la visa, ingresan muchos centenares cada año a los  Estados Unidos. ¿Cómo es que cruzan la aduana sin mayores problemas? ¿Cómo es que no se detectan esos lugares donde están ocultas esas pobres mujeres y niños, víctimas de la trata de personas? ¿Cómo es que no se encarcelan a los jefes de esos prostíbulos y traficantes de seres humanos que atropellan la dignidad de las personas?

Estados Unidos se “rasga las vestiduras” ante los casos de pederastia de los países extranjeros. Pero se sabe que muchas niñas y niños ingresan cada mes a la Unión Americana obligados a practicar la prostitución. ¿Dónde está la eficacia de la CIA y el FBI para  localizar esos infames e inhumanos lugares? ¿Por qué las autoridades se hacen de “la vista gorda” para permitir su ingreso al país y que esas inocentes criaturas se instalen en hoteles, bares, antros, cabarets, centros nocturnos, etc. de las principales ciudades y forzadas a vivir en un ambiente corrupto y perverso?

Es escandaloso el número de niños, adolescentes y jóvenes que semanalmente desaparecen en México. Muchos aseguran que son asesinados y sus órganos son vendidos al “país prototipo de la libertad y de la democracia”. A ciencia cierta, es complicado averiguar  si esto es verdadero o producto de la imaginación, o bien, que se trate de meros rumores fruto del temor colectivo de la población. Los únicos datos que se tienen comprobados es que en las tristemente conocidas “narcofosas”, se han encontrado a numerosas personas que se estaban localizando, se les analiza sus cuerpos y se ha comprobado que les extrajeron algunos órganos y se comenta que en Estados Unidos es el país dónde mejor son pagados. Repito, el único dato comprobable son los cuerpos con el vientre abierto y con algunos órganos extirpados. Pero a este respecto hay un siniestro silencio de complicidades de  personajes corruptos. ¿No es extraño que ninguna autoridad sepa absolutamente nada de estos tremendos hechos?

Por otra parte, Estados Unidos continuamente externa su preocupación por la violencia entre los narcotraficantes y que ha generado inestabilidad social en nuestro país. Pero, la operación “Rápido y Furioso” externó un hecho bastante significativo. Un teniente coronel de Arizona al que se le acusó de vender armas ultramodernas a los “narcos”, junto con otros de sus compañeros, tuvo la valentía de decir que ellos habían obedecido a una orden que  venía directamente del Departamento del Tesoro. Personalmente admiro a este teniente coronel porque ha puesto en riesgo su vida, pero  le importó más decir la verdad –sin quitarle la culpabilidad que le corresponde- que las amenazas contra la integridad de su persona y de su familia.  De inmediato se formó una comisión que se avoque a investigar este caso, pero se le ha puesto una espesa “cortina de humo” -como en el caso del asesinato del Presidente John F. Kennedy- y, hasta la fecha, esta cuestión se ha ido diluyendo ante la opinión pública.

Es resumen, como ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia, el país más poderoso de la tierra, Estados Unidos, ha tenido la habilidad de utilizar, continua y constantemente, como “chivo expiatorio” a México para lavarse de sus propias culpas. ¿No es esto jugar a una “doble moral”?

 

Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com

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