Estimad@ Candidat@ a Diputad@: Usted ¿quién es?

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Disculpe mi brusquedad: pero es que no lo conozco. Si hoy en la noche usted tocara la puerta de mi casa y me dijera que quiere ser mi representante en la Cámara de Diputados, seguramente lo invitaría a pasar pero mi primera pregunta sería exactamente igual. Por ahí tendríamos que empezar.

Disculpe mi brusquedad: pero es que no lo conozco. Si hoy en la noche usted tocara la puerta de mi casa y me dijera que quiere ser mi representante en la Cámara de Diputados, seguramente lo invitaría a pasar pero mi primera pregunta sería exactamente igual. Por ahí tendríamos que empezar.

Si usted me dijera que es miembro de un partido, que tiene una experiencia política, lo más probable es que siga sabiendo poco de usted. Si entiendo bien lo que dice la Constitución usted quiere representarnos a los ciudadanos en la Cámara de Diputados. Otra vez, discúlpeme. ¿Cómo sé que usted me va a representar? ¿Que su representación será fidedigna? Porque, la verdad, me interesa que nos represente a los ciudadanos, no a su partido.

De su partido sé muy poco: lo que dice la prensa (de lo que tengo muchas dudas, por su fama de ser poco objetiva),  lo que dice la mercadotecnia política sobre su agrupación (mensajes por los que su partido ha pagado importantes sumas a expertos en convencerme) y muy poco más. Si analizo las propuestas y, sobre todo, los hechos de sus partidos, he llegado a la conclusión de que los partidos son muy parecidos. Sus proclamas ideológicas tienen poca credibilidad. Además de que se parecen muchísimo: todos nos ofrecen paz, tranquilidad y prosperidad, pero ninguno nos dice cómo. Y, por si fuera poco, en todos los partidos habido acusados, procesados y condenados por haber actuado ilegalmente.

De usted, sé menos aún. ¿Cuál es su trayectoria? ¿La auténtica y completa? No solo la parte que su partido y sus mercadólogos decidieron dar a conocer. Vamos, ni siquiera lo reconozco por su nombre ni su cara. Si nos cruzamos en la calle, seguramente no lo reconocería. ¿En qué ha trabajado? ¿Se ha sostenido de alguna manera que no tenga que ver con la política? Usted dice que me va a representar: mi mayor duda es si de veras usted es representativo de nosotros, los ciudadanos. ¿Dónde vive? ¿Conoce a fondo nuestra comunidad? A fondo, porque la ha vivido. No porque le han dado los resultados de las encuestas que hacen las agencias de investigación. ¿Quiénes son sus amigos y aliados? Hay algo que sí sé. Si usted es elegido, sus ingresos serán sustancialmente superiores al promedio que tenemos nosotros, aquellos a los que usted pretende representar. Y eso me hace dudar de que efectivamente tenga las mismas inquietudes, las mismas angustias y las mismas necesidades que tenemos la ciudadanía.

Sabemos todos que usted cree en que las leyes resuelven problemas. La ciudadanía sabemos que las leyes, si no se aplican plenamente, sirven de muy poco. Usted cree que el gasto público mejora las situaciones del país; nosotros sabemos que muchos de esos recursos se desperdician en el mejor de los casos y enriquecen algunos en el peor.

Lo más importante es que no sé en que es diferente usted de todos los demás políticos. Porque, desde donde estamos la ciudadanía, no vemos mucha diferencia. Si siguen siendo y haciendo lo mismo que hasta ahora, es muy difícil que los resultados sean diferentes. Y, créame, la ciudadanía pensamos que no podemos seguir igual.

Usted perdone, pero ni su partido ni usted me inspiran confianza.  Los partidos, los diputados y senadores siempre resultan en los últimos lugares en las encuestas de confianza de la población. ¿Qué hará para ganarse nuestra  confianza? Porque la confianza se gana, no es el resultado del adoctrinamiento mediático y mercadológico. Es el resultado de los hechos, no de los lemas de campaña ni de las ofertas y promesas.

Si realmente quiere mi voto, por favor, respóndanos estas preguntas y muchas otras que los ciudadanos tenemos. Y lo más pronto posible, porque ustedes los candidat@s son muchos y nosotros, los ciudadanos a los que tienen que convencer, todavía más.

Comunicadores Católicos

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