En el nombre de Ayotzinapa, El Poli, la UNAM y lo que se acumule

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Valiente resultado éste que se ha dado desde la segunda quincena de septiembre en donde la violencia y el caos en el nombre de Ayotzinapa o de la causa que se les ponga enfrente para poner de rodillas a todo aquel que se localice con domicilio de autoridad o institución.

Hoy la materia para hacer desmanes se llama “Los desaparecidos de Ayotzinapa”, en este despreciable leguaje políticamente correcto, porque hoy después de tanto tiempo nadie excepto la Iglesia Católica con dos de sus representantes, el Padre Alejandro Solalinde, linchado por la opinión pública por describir como se enteró que asesinaron a los estudiantes de esta Escuela Normal de Guerrero y el Papa Francisco, que cuidadoso con sus palabras fue también contundente: están muertos.

Valiente resultado éste que se ha dado desde la segunda quincena de septiembre en donde la violencia y el caos en el nombre de Ayotzinapa o de la causa que se les ponga enfrente para poner de rodillas a todo aquel que se localice con domicilio de autoridad o institución.

Hoy la materia para hacer desmanes se llama “Los desaparecidos de Ayotzinapa”, en este despreciable leguaje políticamente correcto, porque hoy después de tanto tiempo nadie excepto la Iglesia Católica con dos de sus representantes, el Padre Alejandro Solalinde, linchado por la opinión pública por describir como se enteró que asesinaron a los estudiantes de esta Escuela Normal de Guerrero y el Papa Francisco, que cuidadoso con sus palabras fue también contundente: están muertos.

Sin embargo, aunque no imaginamos el nivel de dolor y desesperanza que agobia a los padres de estos jóvenes estudiantes, viene la otra cara de la moneda, la de usar este caso para levantarse en desmanes, violencia y odio callejero que ha mostrado su peor rostro.

Amén de los que pertenecen a este bando de las instituciones, la carrera la va perdiendo la autoridad, los saldos más recientes nos dicen que va en aumento y estas hordas del odio no las hna podido detener ni la renuncia de Angel Aguirre Rivero, ex gobernador de Guerrero, sus fiuncionarios, la pareja detenida que ostentaban el gobierno municipal de Iguala, los policías golpeados, la sede de los partidos políticos, automóviles quemados, casetas de peaje y entradas del metro tomadas y la lista que es larga ya hasta llegó a la Ciudad de México con dos representantes policiacos que “atentaron contra la sagrada autonomía de la UNAM.

Hoy la lógica llámese Ayotzinapa o el robo de un celular en la UNAM tiene como común denominador  el que la autoridad quede como un grupo de inoperantes ante las manifestaciones de violencia, inseguridad y riesgo para ciudadanos o como ahora vimos, para los propios estudiantes.

La orden de no intervenir comienza a salirles muy caro, eso ya lo está midiendo el Gobierno Federal ante tantos brotes de violencia, seguramente en sus análisis incluyen que históricamente sus gobiernos ha tenido errores garrafales por hacer lo contrario, intervenir para poner orden.

Las sombras de las muertes estudiantes en los fatídicos 1968 y 1971, por mencionar los favoritos de la izquierda parece que son los fantasmas con los que espantan los conspiracionistas, “no se les vaya a pasar la mano”.

Sin embargo, a mi me corroe la duda de cómo se recuperan clases por ejemplo, después de tanto tiempo destinado a las calles en aras de “#loscompañerosdesaparecidosenGuerrero”, “#delauatonomíadelPolitécnico”, “#delaautonomíadelaUNAM” “#delcelularrobado” y de las causas que se les ocurra.

Supongo que esos eruditos que protestan y tienen tomadas por años instalaciones como el Auditorio Che Guevara en la UNAM, deben traer consigo un nivel intelectual elevadísimo y con tantas habilidades superdotadas para que en el momento que lo decidan puedan ser contratados por cualquier empresa global para alcanzar algún cargo directivo, digo si mueven causas de tanta trascendencia y hasta calculan que quemar una unidad de Metrobús de 10 millones de pesos que pagan los contribuyentes es la solución a sus tan valiosísimas causas libertarias, seguramente cualquier transacional estará esperando recibir sus currículums.

Seguramente su sentido social será el que inclinará la balanza para escogerlos en vez que algún joven alemán, japonés o alguno mexicano que sí hace lo que tiene que hacer en la etapa estudiantil, igual y de una escuela particular, que por cierto tuvo que escoger porque los compañeros que llevan décadas en la universidad siguen ocupando la matrícula que le impidió estudiar en la inmaculada UNAM.

Pero para seguir con el discurso políticamente correcto, no diremos que es una lástima que nadie les haya dicho que esa autonomía universitaria que lo mismo les permite a los más jugarse un puesto al término de su carrera con cualquier universitario del planeta y los menos a aprovechar su “fuero estudiantil” para delinquir y escuchar de una autoridad local una vergonzosa disculpa por intentar poner orden y evidenciar que hay miserables que ocupan (o han quemado) una butaca o muchas para cometer delitos, dejando muy mal parado al Rector José Narro Robles al que pareciera que dice “con mis delincuentes no se metan, para eso estamos nosotros para soportarlos”.

Ojalá que el prestigio que siguen presumiendo sobre la UNAM (aunque en el rankig internacional sigue cayendo) les alcance para seguir soportando la serie de tropelías, atropellos y delitos que un grupo de honrosos, intocables,  ¿estudiantes? universitarios realizan, total la competitividad, la creación de empleos, los descubirmientos, desarrollo y globalización puede esperar.

FELIPE GALINDO   

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