COVID-19: Cuando esto acabe no seremos los mismos

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COVID-19
Cuando esto acabe no seremos los mismos.

La crisis que ahora nos pone en jaque puede ser un punto de partida para cambios benéficos en la sociedad y en nuestra vida.

La emergencia sanitaria por el coronavirus COVID-19 ha cambiado la vida del mundo entero; las personas, en todos los países, se enfrentan a sentimientos de incertidumbre y de temor.

Quienes han contraído el virus ahora tienen como prioridad recuperar la salud; familias enteras padecen la muerte de sus seres queridos, de los cuales no se pudieron despedir; millones de personas han perdido sus trabajos. Y otros –los más afortunados- se encuentran en casa, pero aun así, con sentimientos de angustia y vulnerabilidad que los incomodan.

Sacerdotes y especialistas en salud mental ya le han puesto un nombre al proceso que une a todos en esta crisis: duelo. Todas las personas, de alguna forma, enfrentan una pérdida en este momento.

“Hay pérdidas, y no sólo en el aspecto económico, no sólo la gente no está recibiendo los ingresos normales, sino que también están teniendo pérdidas en cuanto a que no pueden visitar a sus seres queridos, no pueden ir a lugares a los que acostumbraban, no pueden seguir los hábitos que tenían; pérdidas de trabajo, todo desencadena tristeza y mucho enojo”, explica el sacerdote José de Jesús Aguilar, de la Arquidiócesis Primada de México.

En esto coincide la tanatóloga mexicana María Dolores Fernández Morett. “Nos pusieron un ‘freno de mano’ en la vida, en la salud, en lo personal, en lo social, en lo laboral; todos tuvimos pérdidas, así lo sentimos, algo que considerábamos seguro, ya no lo es. Pero esto nos está obligando a movernos, a cambiar.

Para la elaboración de los puntos que componen este reportaje se consultó a sacerdotes que han explorado el campo del duelo, la opinión de tanatólogos –algunos de ellos en el extranjero, y que ya han publicado artículos en internet sobre el tema-, así como a personas afectadas.

Todos coinciden en que, en medio de la tormenta, es difícil ver una salida, pero es indudable que de esta crisis saldrán muchos cambios individuales y sociales positivos, incluso, para quien lamentablemente enfrenta una pérdida devastadora. Varios de los cambios comienzan a verse ya desde ahora.

Fuente: Desde La Fe

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