Gran Bretaña: campaña contra la pornografía

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El Primer Ministro Británico, David Cameron, recientemente dio a conocer una campaña para proteger a los niños de la pornografía. Declaró ante los medios de comunicación: “Me parece que como político y padre de familia que el tiempo de la acción ha llegado. Se trata de implementar una serie de medidas acerca de cómo  proteger a nuestros niños y su inocencia”.

El Primer Ministro Británico, David Cameron, recientemente dio a conocer una campaña para proteger a los niños de la pornografía. Declaró ante los medios de comunicación: “Me parece que como político y padre de familia que el tiempo de la acción ha llegado. Se trata de implementar una serie de medidas acerca de cómo  proteger a nuestros niños y su inocencia”.De acuerdo al boletín semanal de la asociación “Family Watch International” (25-VII-13), este gobernante ha propuesto la instalación de filtros para las computadoras familiarmente responsables que impidan que un niño tenga acceso a la pornografía a través de internet. También piensa proponer leyes, por ejemplo, orientadas a detener el alud de videos pornográficos que ingresan mensualmente al país, sin control alguno, y otras iniciativas  similares.

 

 

De inmediato me vino a la memoria lo que  me decía un  padre de familia cuando vio conveniente instalar filtros para frenar la pornografía en las  computadoras que usaban sus hijos en casa, tanto niños como adolescentes: “Me comencé a dar cuenta que ciertas conversaciones y bromas de ellos giraban alrededor del sexo como si fuera un juego, una diversión, un pasatiempo. Platiqué privadamente con mi hijo de 15 años y le dije que su madre y yo habíamos tomado la decisión de colocar filtros contra la pornografía. En un principio mi hijo adolescente se molestó. Pero le subrayé la idea de que lo viera como una muestra concreta de cariño paternal. Y que se diera cuenta que si nos manteníamos indiferentes y cedíamos, sería una grave irresponsabilidad como padres”.

 

Sin duda, la sexualidad humana está revestida de una gran dignidad en todos los aspectos porque los padres, al tener relaciones conyugales en orden a la procreación, continúan con la obra del Creador y  entra dentro de los planes de Dios para propagar la especie humana. Por eso es que Jesucristo elevó al Matrimonio a la categoría de Sacramento y, entonces, la sexualidad se ha convertido en  algo limpio, noble y que santifica a los cónyuges.  De tal manera que cada hijo es fruto viviente de su amor como esposos.

 

Por el contrario, si un niño o joven comienza a buscar pornografía y no resuelve sus dudas con confianza y abiertamente con sus padres sino con “amigos” del colegio que lo desorientan todavía más, aquel pobre chico o chica comienza a mirar al sexo como algo “sucio” y concluye que las relaciones conyugales de sus padres son “detestables y le producen asco”. ¡Hasta ese grado puede llegar su deformación mental!

 

Durante muchos años fui profesor de una escuela Primaria y Secundaria. A los alumnos solíamos brindarles asesoría individualizada para que mejoraran académicamente, en sus valores humanos y trascendentes, en su desempeño como hijos y como hermanos y un tema obligado era orientarles sobre cómo aprovechar bien su tiempo. Espontáneamente salía el tema de la sexualidad.

 

En varios casos me encontré con niños de quinto o sexto de primaria que por un anuncio publicitario erótico, se les despertaba el instinto y continuación, por iniciativa propia, compraban revistas y videos pornográficos, a espaldas de sus padres y los compartían con algunos otros amigos y compañeros del salón.

 

Así que tuvimos que implementar una serie de pláticas dirigidas a los padres de familia para que estuvieran más  atentos a lo que hacían sus hijos en sus ratos de ocio y les fueran orientando adecuadamente en esta delicada materia. Por derecho propio, a los padres les corresponde –más que a los mismos profesores- la responsabilidad de hablar con ellos a solas y encauzar bien sus personales inquietudes.

 

También, nos dimos a la tarea de darles a los alumnos clases sobre la correcta orientación de la sexualidad, apoyándonos en folletos y videos formativos.

 

Recuerdo que cuando estudiaba en la secundaria, un magnífico profesor que tuve nos habló muy claro sobre este tema. Y solía repetir esta frase: “Muchachos, ya están llegando a la adolescencia, por favor, controlen sus hormonas. No se dejen arrastrar por los instintos. Estudien con intensidad, hagan mucho deporte, realicen tareas manuales en su casa, aprendan a desarrollar “hobbies” como tocar la guitarra, el piano; aprendan a jugar al ajedrez, armen barcos y coches a escala, váyanse de excursión al campo y suban montes… Y ahora que se acercan las vacaciones de verano, pregúntenles a sus padres qué trabajos podrían realizar porque eso resulta muy formativo para ustedes. En definitiva, aprovechen bien su tiempo, pero nunca estén de ociosos”.

 

Este encomiable esfuerzo del Primer Ministro de Gran Bretaña, es urgente que se implemente también en México porque paulatinamente la pornografía se ha ido filtrando en numerosos espectaculares y anuncios publicitarios, libros, revistas, telenovelas, videos, letras de canciones eróticas… En que la mujer aparece “cosificada”, es decir, convertida en un mero objeto de placer que sigue la denigrante psicología de la actual de consumo del “úsese y tírese”.

 

En un buen número de países de Europa, los padres de familia se han organizado en una asociación de televidentes para exigir a las televisoras –de modo respetuoso, cordial pero sin dejar de ser claros y enfáticos- el grave daño que están produciendo determinados programas en sus hijos. Sobre todo, si se están proyectando a las horas de reunión familiar  -en las tardes y noches- en que los chicos están elaborando sus tareas escolares, merendando o conviviendo en el hogar. En muchos casos, estas asociaciones han funcionado con éxito y son los mismos dueños de las televisoras los que invitan a estos padres de familia para que los asesoren sobre  determinadas series de televisión que les están ofreciendo y que  externen sus comentarios y propuestas.

 

Todo es cuestión de que los padres de familia se unan y tomen la iniciativa de organizarse y exigir sus derechos como ciudadanos que desean formar bien a sus hijos. Sabiendo que si ellos no lo hacen, nadie más lo hará. Si las familias están bien conformadas y sanas, lo lógico  será que el tejido social esté también sano. Sobre todo en México, en que la mayoría de la población la integran niños y jóvenes, resulta imperioso el legislar sobre esta materia que, prioritariamente les corresponde a las autoridades, pero con la estrecha y activa colaboración de los padres de familia (Fuente: www.yoinfluyo.com).

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