BALANCE TRABAJO – FAMILIA PARA MÉXICO

1039
BALANCE TRABAJO

¿Quiénes somos?

ANCIFEM surgió en 1975, desde hace catorce años cuenta con el Estatus Consultivo en la Organización de las Naciones Unidas. Se ha propuesto contribuir al desarrollo de México mediante la presencia e influencia de liderazgos femeninos cívicos, sociales, políticos y empresariales en la promoción de la educación cívica, la participación ciudadana y el desarrollo de una cultura de respeto a la dignidad femenina. Para lograrlo es necesario asegurar condiciones para lograr igualdad de oportunidades que hagan compatibles las responsabilidades familiares, laborales, sociales y políticas para mujeres y hombres en México.

Sabiendo que es un imperativo para el desarrollo del país, y para lograr una efectiva presencia de las mujeres en el ámbito público, ANCIFEM decide incidir fomentando la cultura del balance trabajo-familia.

ALIANZA POR LA IGUALDAD surgió en 2015, está conformada por alrededor de 50 instituciones públicas, privadas, académicas, así como Organizaciones de la Sociedad Civil de México que están generando acciones que abonan a la Cultura Balance Trabajo-Familia en el país

Desde 2015 estamos realizando acciones para posicionar la Cultura del Balance Trabajo-Familia en la agenda pública de México, promoviendo el compromiso entre diferentes actores para impulsar leyes, políticas públicas y corporativas que contribuyan a la generación de condiciones que permitan a las/os trabajadores gozar de un bienestar emocional, buscando con esto lograr condiciones de igualdad y trabajo decente para mujeres y hombres.

Lo anterior enmarcado en 3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Igualdad de género, trabajo decente y alianzas para lograr objetivos

ANTECEDENTES DE LA CAMPAÑA

ANCIFEM sede Nuevo León, inicia la Campaña de incidencia: Vida y Trabajo en equilibrio para la entidad (2015). Y se incluye en el Calendario Cívico de Nuevo León, el 1º. de junio, como el Día Balance Trabajo Familia, a partir del 2018. Iniciativa encabezada por ANICIFEM y ALIANZA POR LA IGUALDAD.

Objetivo:

Sensibilizar a los empleadores/as sobre la importancia de generar las condiciones necesarias para que las personas trabajadoras gocen de un bienestar emocional al equilibrar su vida personal y familiar con la laboral.

JUSTIFICACIÓN

En la actualidad se vive una cultura que limita la equidad de las responsabilidades familiares, ya que a pesar de evidenciar en numerosos estudios que a los hombres les gustaría participar más en la educación de sus hijos, la percepción social y laboral predominante sobre las responsabilidades del hombre son las de proveedor, por lo que no se promueve su participación en el hogar. (Dancaster, 2008). En algunos países como Suecia, Dinamarca e Islandia, los cuales sí cuentan con legislación y políticas públicas que impulsan el involucramiento de los hombres en los cuidados familiares y con mucho éxito.

Ante estas nuevas tendencias, los especialistas en el tema de retribuciones han comenzado a hablar de ‘salario emocional’, referente a los atributos intangibles brindados al colaborador cuyo fin es satisfacer necesidades profesionales, personales y familiares. El salario emocional puede presentarse como esquemas de balance vida y trabajo, reconocimiento, esquemas de participación, administración de la carrera profesional y la cultura organizacional. (ISTMO, 2013)

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) las nuevas tendencias económicas han llevado a una mayor tensión en el tiempo para atender las responsabilidades familiares y laborales; la cual se ha agravado por las consecuencias de las jornadas laborales extendidas y los tiempos de traslado, las cuales consisten en distintas enfermedades físicas y mentales (NIOSH, 2004, 2006; Spurgeon, 2003). Esto sin contar que también causan un aumento de los accidentes en el lugar de trabajo

(Comisión Europea, 2004). Estas consecuencias no solo afectan a los trabajadores sino también a sus familias y la sociedad.

La urgencia de promover este tema se resalta con declaraciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual menciona que México es el primer país con mayor estrés laboral en el mundo. (Español, 2016). Ante este reto la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) propuso en el año 2015 el Programa Nacional de Bienestar Emocional y Desarrollo Humano en el Trabajo (PRONABET), para crear una nueva cultura de salud laboral en el país, mediante el cuidado emocional y prevención de los factores de riesgo en el trabajo.

LÍNEA DEL TIEMPO

  • ANCIFEM y la Alianza por la Igualdad proponen al Congreso del Estado de Nuevo León que se reconozca el 1 de junio “Día Balance Trabajo – Familia”, 2016.
  • El Congreso del Estado de Nuevo León, decretó el 01 de junio de cada año, como el «Día Balance Trabajo – Familia “, 29 de mayo de 2017. En abril del 2018 se incorpora al calendario cívico de la entidad.
  • ANCIFEM y la Alianza presentan el mismo exhorto a la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, diciembre 2017.
  • El 26 de abril de 2018 fue aprobado en la Cámara de Diputados, y casi un año después, el 26 de marzo 2019, el Senado de la República aprueba el Dictamen.
  • El 3 de mayo de 2019 se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el decreto del Titular de Ejecutivo Federal, el 1o. de junio es el Día Nacional del Balance Trabajo – Familia en México.

Primer foro BTF en la Cámara de Diputados (2018), en que se realizó una consulta a actores de diferentes sectores sobre los principales problemas y propuestas de solución con respecto al tema.

  • La Delegación de ANCIFEM participó en la reunión anual de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer CSW62 en la sede de la ONU, las integrantes exhortaron a diferentes actores que asuman el tema en la agenda de la reunión (2018). Participar en ésta, nos permitió a confirmar que la Cultura del Balance Trabajo-Familia es una tendencia mundial y uno de los principios del empoderamiento de la mujer, según coincidieron diversos paneles de expertos. Países como Suecia, Finlandia, Australia, Austria, Estonia y Bulgaria cuentan con muy buenas prácticas que tomaremos de ejemplo para nuestro trabajo en México.

El 2018 el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), acepta la Declaración sobre el tema, enviada por ANCIFEM, para la reunión de la CSW63.

  • En 2019 la Delegación de ANCIFEM participó en la reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer CSW63, exhortando a diferentes actores a que se sumen a la Declaración sobre el tema aceptada por el ECOSOC

PRINCIPIOS DEL ACUERDO POR EL BALANCE – TRABAJO FAMILIA

Lograr equilibrar el trabajo con el cuidado de los miembros de la familia es un gran desafío, especialmente durante los períodos de crisis económica y social. El trabajo y la familia son esferas en apariencia gobernadas por lógicas distintas: una pública, otra privada. Las personas deben trabajar y generar ingresos para atender las necesidades económicas (personales y de sus familias) y, al mismo tiempo, dedicar tiempo a los cuidados, los afectos y las tareas no remuneradas del hogar. El uso del tiempo, un bien escaso, tensiona la relación entre estas esferas. Por tanto, el presente acuerdo exhorta a los centros de trabajo, sindicatos, sociedad civil, academias y ciudadanos a realizar medidas en pro del balance trabajo – familia en consideración a lo siguiente:

  1. Reconocer las responsabilidades familiares, como un factor que tiene un impacto importante en el desempeño de los colaboradores en el desarrollo social y los centros de trabajo. Promoviendo Políticas Corporativas y Políticas Públicas para la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, buscando sumarse a las acciones para Ratificar el Convenio 156.
  2. Impulsar el balance trabajo – familia, significa reconocer la importancia de adoptar medidas y beneficios disponibles para todo el personal, promoviendo la igualdad sustantiva y reconociendo a los colaboradores por sus aportaciones al bien común de la sociedad ya que, trabajando humanamente a persona, la familia, el trabajo, la cultura, las instituciones, se fortalecen.
  3. Asumir el compromiso de un liderazgo ético, indispensable en la construcción de una sociedad humanista, responsables de comunicar, comprometer, guiar, planificar, mover la energía necesaria y en el sentido correcto para llevar adelante las estrategias hacia un mejor balance, así como dirigir a otras personas, desarrollando la empatía para comprender adecuadamente las necesidades laborales, personas y familiares. Con una genuina preocupación por cada colaboradora y su bienestar. (Patricia Debeljuh, 2015).

 

 

No hay comentarios