5 propósitos para vivir el Adviento

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Adviento
El Adviento es un tiempo de espera. Foto: Cathopic

Esforcémonos en este Adviento por apartarnos de toda mentira y reorientar nuestros pasos hacia Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida.

Jesús dijo: “Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha Mi voz” (Jn 18, 37).

Es significativo que de todas las razones que podía haber dado, diga que vino a este mundo a ser: “testigo de la verdad”, y más aún, que se identificara con la verdad.

Quiere decir que conocer y seguir la verdad es algo fundamental, que nos conduce al encuentro con Dios.

Con razón Su enemigo es llamado ‘príncipe de la mentira’, y no se cansa de engañar, nunca deja de intentar convencernos de que lo bueno es malo y lo malo bueno, no cesa en su afán de hacernos creer que mentir no tiene consecuencias, que es conveniente, a veces incluso hasta ‘piadoso’, y nos rodea de voces que nos invitan a ignorar, torcer y ocultar la verdad.

La Iglesia Católica nos advierte de lo que llama la ‘dictadura del relativismo’, en la que cada persona se rige por su ‘propia verdad’, distinta y muchas veces opuesta a la de los otros, sin darse cuenta de que la verdad no puede contradecirse a sí misma, por lo que tantas supuestas ‘verdades’ son, en realidad, una gran mentira.

Así pues, en este domingo en que inicia el Adviento, cuatro semanas para prepararnos a celebrar el nacimiento de Jesús, propongámonos cada día:

  1. Ser veraces. No mentir, aunque nos cueste. Y decir siempre la verdad con amor.
  2. Detectar la mentira. No dejarnos guiar por los criterios del mundo, lo que está de moda, lo ‘políticamente correcto’, lo que plantean los medios de comunicación. Examinarlo, cuestionarlo, descubrir su oculta intención.
  3. Defender la verdad. Cuando captemos que se difunde una mentira, hacer lo posible por difundir la verdad.
  4. Ayudar a quienes nos rodean a salir del error. Por ejemplo, al que está mal informado acerca de la fe católica, ayudarle a conocerla.
  5. Cada noche examinar nuestro día con relación a la verdad: ¿fui veraz?, ¿dije verdades a medias?, ¿engañé a otros?, ¿‘glorifiqué’ la mentira?, ¿por qué?, ¿qué me indujo a ello y cómo puedo evitarlo en adelante?

Si detectamos que mentimos, pidamos Dios que nos perdone y nos dé Su gracia para no volver a caer.

Esforcémonos en este Adviento por apartarnos de toda mentira y reorientar nuestros pasos hacia Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida.

Fuente: Desde La Fe

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